lunes, 7 de enero de 2008

La Befana




Ayer fue Bajada de Reyes y en algunos lugares del mundo es la época de la entrega de regalos, época soñada de todo niño, incluidos nosotros que siempre, en mayor o menor medida, llevamos un niño dentro.




Desde hace unos años me he puesto a pensar, porque existe la Navidad, y sus distintas expresiones en diferentes culturas, de reunirse a finales de Diciembre a compartir. Que hace que miles de seres humanos se trasladen, miles de kilómetros a veces, para estar cerca de los suyos. Que hace que el mundo apacigüe su velocidad habitual para dedicarnos a celebrar y compartir.




La respuesta lógica sería el nacimiento de Cristo, pero estas celebraciones ocurrían en la era precristiana y parecen estar reducidas a la ocurrencia del Solsticio de Invierno en el Hemisferio Norte, el día mas corto del año.




Este día marcaba el inicio de una temporada, conocida como la temporada de hambruna, por la escasez de alimentos y debía de aprovecharse lo almacenado durante los nueve meses previos. Los animales debían de ser sacrificados para no tener que alimentarlos. Por ejemplo, los Romanos celebraban la Saturnalia, una fiesta masiva donde las reglas sociales se relajaban, los roles de esclavo y amo se intercambiaban por un día, sin llegar a la subversión. Siglos mas tarde el emperador Aurelio dio legitimidad a la Fiesta del Deus Sol Invictus, es decir el nacimiento del sol invicto, el inicio de la Bruma, el día que el sol renace no conquistado por el Invierno.




No queda claro si la Navidad se basa en estas fiestas, pues a todas luces hay un error con la fecha de nacimiento de Cristo. Pero lo que es infalible es la fecha del Solsticio y de la Luna Llena que ocurre aproximadamente entre el 20 a 23 de Diciembre.




Esto me trae a la memoria sobre algo que me enteré hace poco, el mito italiano, pero sobre todo romano, de la Befana, una viejecita que viaja en una escoba entre la noche del 5 de Enero a la madrugada del 6 de Enero, repartiendo caramelos a los niños que se portaron bien y carbón a los que se portaron mal. Esta viejecita esta cubierta de hollín pues ingresa a las casas a través de la chimenea.




La leyenda de la Befana, que se pierde en la noche de la era precristiana, tendría que ver con las divinidades femeninas que volaban sobre los campos propiciando la siembras, acaso de una de ellas fuera Diana, la diosa Lunar de la vegetación. En la época cristiana, es otra la leyenda de la Befana, que deriva de Epifanía (del griego epi phanein: aparecer desde lo alto) Se cuenta que la viejecita recibió a los astrólogos (Los Reyes magos) en su camino a Belén, les dio hospedaje y cuando ellos le pidieron que les indique donde vivía el Niño Jesús, ella se negó aduciendo sus múltiples tareas en casa. Luego, tras la salida de los Reyes de su casa, la anciana se arrepiente y decide buscarlos llevando una cesta de caramelos, que regala a todo niño que encuentra en la idea de que uno de ellos puede ser el Niño Jesús.




Curioso personaje la Befana, con aspecto andrajoso y brujeril pero benévola, que aparece doce noches luego de la Navidad, luego del Solsticio Invernal. Una representación de la Madre Naturaleza envejecida luego de haber repartido todas sus energías durante el año previo y que tal vez aparece rejuvenecida en una Luna Nueva.




Curiosamente además la fiesta de Bajada de Reyes es conocida como la Epifanía por la Iglesia Católica, celebración de la Revelación del nacimiento de Jesús a los hombres.




¿Y acaso la Literatura no esta hecha de Epifanías? De esos manjares que se presentan repetinamente y se desvanecen al poco tiempo, esos que debemos de anotar para no perderlos.
Por ello espero que la Befana haya sido pródiga con todos los que de alguna manera estamos inmersos en la creación literaria.




1 comentario:

Aiutami, Schopenhauer!!!!!! dijo...

Aldo,
pues fíjate, yo no sabía muchas cosas que has escrito sobre la Befana. Como por ejemplo lo de los reyes magos que preguntan dónde está el niño, y ella se niega en acompañarlos....interesante, y bonito, no??
Este personaje, en la percepción popular italiana es bastante ambigüo. Por un lado, de hecho, es benévola con quien se ha portado bien, por otro está vista con un cierto temor, porque es representada no siempre como una simpática viejecita, sino como una especie de bruja....
Pero bueno, en fin....ya sabes a mí qué es lo que me llevó...evidentemente no me porté super bien.
Besos