viernes 20 de noviembre de 2009

Yo No Sé Mañana


Estaba pensando cosas como el ritmo, el corazón, la música, la geometría del amor. Todo junto. Leo Rayuela y un libro sobre la armonía de los números. Entre los días soleados y las tardes frías. Prendido al you tube, recupero canciones. Pienso. Escucho



Yo no sé mañana, si estaremos juntos o se acaba el mundo.


Yo no sé mañana, yo no se mañana quien va a estar aqui.


Todo lo que ves es lo que soy, no me pidas mas de lo que doy...


Y como Luis Loayza escribía de la manía didáctica que tienen las mujeres cuando se molestan, puedo parafrasearlo agregando sobre la manía posesiva hacia los sentimientos a futuro.


Cuando el presente es lo único que tenemos.


jueves 19 de noviembre de 2009

Gummas Cerebrales

Fuente: Dermanities



Cuando la Medicina y la Literatura se unen.

Ha ingresado un nuevo paciente a la sala de hospitalización. Su único problema clínico (algo que mis alumnos aún no entienden) es una lesión en la mano. El paciente está despierto y orientado pero dice no recordar nada de lo que pasó. Se presentó a la emergencia con la mano hinchada.

Y vaya si lo está. La palma y los cinco dedos configuran una sola ampolla. Tensa y amenazadora. A través de la epidermis se transparenta un líquido opalescente. No es pus. Las uñas están a punto de salir disparadas como flechas. Casi no hay dolor, ni aparece la fiebre.

En la emergencia pensaron en una infección de partes blandas y el dermatólogo de turno, una alergia (dermatitis atópica severa). Fiel a mi costumbre, no hago caso ni a uno ni a otro, solo a mis instintos, y elimino toda la medicación pre existente. A mi me parece una quemadura o incluso una mordedura de araña. El paciente no recuerda nada, pero menciona que vive de guardián en una playa de estacionamiento. Llamo a los cirujanos para mondar la gran ampolla.

Me cuenta al día siguiente el traumatólogo que la piel salió fácil al contacto con el agua, "se peló como piel de serpiente" me dijo. Sigo sin entender que ha pasado. Me quedo con la posibilidad de la quemadura y descarto a la araña. Asumo que el paciente al menos me está mintiendo o realmente tuvo una laguna mental. Un dato de las enfermeras se hace notorio, el paciente despertó en la madrugada con una conducta agresiva y extraña y no dejó dormir a los otros enfermos.

Es la visita matutina, converso con el paciente, que llamaremos Juan, y percibo escondidas detrás de sus palabras, delusiones, alucinaciones y extravíos. La memoria tiene cráteres y su capacidad de juicio está alterada. No me está mintiendo, está haciendo un cuadro de psicosis y demencia, no se dio cuenta de lo que pasó.

Pero tener 56 años es un poco tarde para estar esquizofrénico. por descarte me quedo con la sospecha de Psicosis Orgánica (daño cerebral que provoca síntomas psiquiátricos). Empiezo lo que llamamos diagnóstico diferencial:
  1. Como los tumores "hablan" a través de los signos neurológicos, al estar ausentes, descarto la posibilidad de una masa que comprima al cerebro.
  2. No luce intoxicado por una falta de depuración del hígado o el riñón, además que no muestra irritabilidad permanente, así que descarto la chance de un daño por un defecto en el metabolismo.
  3. Voy por las infecciones. Algo que haya caminado en el cerebro por años, haciendo un silencioso trabajo de hormiga aplastando neuronas y sinapsis. Me quedo con la Sífilis y el virus del SIDA. Pido las pruebas. Al día siguiente tengo los reportes. La sangre revela anticuerpos contra el Treponema pallidum (el agente de la Sífilis). El SIDA es negativo. Aún no canto victoria. Le pido a mis residentes repetir la prueba sifilitica esta vez en el líquido cefalorraquideo (LCR) , el fluido que baña y amortigua a la masa encefálica.

Bingo!. La prueba es positiva. Tiene neurosifilis, la enfermedad que abatió a Guy de Maupassant, Friedrich Nietzche, Baudelaire, Paul Gauguin, entre otros. Los treponemas tiene una especial predilección por darse un paseo por el cerebro desde que entran al cuerpo. Una persona puede tener sífilis primaria y dejarla pasar inadvertidamente. El Treponema tiene todo el tiempo para caminar por el vecindario: la piel, los genitales, el corazón, el cerebro. Luego de 20 o 30 años de reacción corporal (léase inflamación) provoca lesiones tisulares conocidas como gummas. En el cerebro las gummas pueden pasar inadvertidas hasta que un día "brotan" como convulsiones, alteraciones psiquiátricas o daño motor. Me pongo a pensar ¿quien se fija en los dependientes de una playa de estacionamiento?. Entras con el auto, lo cierras bien. Regresas, pagas y te vas. En los anónimos y solitarios las enfermedades se hacen más floridas: no hay nadie para detectarlas a tiempo.

Pero me ha quedado la duda de la mano. Eso no es Sífilis. Llamo a mi padre, quien es un experto en herramientas, químicos y circuitos eléctricos, amén de haberlos sufrido en accidentes. Le cuento el caso del cuidador de carros. Me descarta la soda cáustica y el ácido sulfúrico, son demasiado corrosivos me dice, la carne estaría destrozada Nos vamos por la vía de la quemadura. Pudo haber sacado gasolina de un tanque, me dijo, y como es un líquido muy volátil se encendió al entrar en contacto con el fuego de la cocina o un cigarrillo. O tal vez, prenderse la mano en una alucinación temporal, pensé mientras conversábamos. Es una quemadura entonces.
Resolví un caso. Inventé una historia.

Como la que inventó Girolamo Francastoro, médico y poeta, que escribió en 1530 Syphilis sive morbus gallicus, donde Syphilis es un pastor castigado por rebelarse ante el Dios Sol, con una enfermedad llena de erupciones dérmicas (pox o marca de viruelas) -que era como se presentó en la Europa de entonces, una época donde no se conocían los antibióticos. De ese modo, la infección por el Treponema pallidum (The Great Pox), que nació en el Nuevo Mundo y fue llevada por los españoles al Viejo Mundo, adquirió su nombre definitivo a partir de un poema.

Por eso ya no tengo dudas: la enfermedad es un argumento que los médicos debemos de descifrar y entender a través del proceso diagnóstico.
En la Foto: tratamiento en el siglo XVII en Amsterdam (con mercurio)

viernes 6 de noviembre de 2009

¿eBooks y Amazon Kindle esta navidad?


Y también llegan los e-books y el Kindle. Si ingresan a la página de Amazon pueden encontrar que Perú es uno de los 100 países con acceso a lo privilegios de descargar un libro digital.



Al margen del entusiasmo que despierta un nuevo gadget (si no recuerden lo que ocurrió con el iPhone) uno va descubriendo cuales son las ventajas y limitaciones. En el caso del Kindle la ventaja tecnológica es innegable, el problema para nosotros es la limitación del idioma y la publicación de autores de interés, mas allá de la esfera estadounidense, ese mirarse el ombigo tan criticado por uno de los miembros de la Academia Sueca.


Y en mi caso particular, con los libros de medicina, a pesar de las obvias ventajas de tener decenas de volúmenes en el bolsillo del mandil, los títulos disponibles no son tan interesantes como parecen. Esto porque la revolución electrónica de los libros médicos empezó hace casi una década, con las ediciones interactivas en CD-ROM y luego las ediciones digitales disponibles para handhelds (Palm en cristiano). Tratándose de textos sobre ciencia, los gráficos, colores y animaciones a veces son más importantes que las palabras.


Como he leído en diarios y blogs, entre ellos Moleskine Literario, la irrupción del libro electrónico tiene que traer consigo una revolución tecnológica en el desarrollo de los editores literarios, no bastará que la edición digital sea una versión electrónica del hardcopy, debe de traer algo más (notas al margen, apéndices, índices, almacén de citas, etc), sobre todo para vencer la resistencia de los que amamos leer sobre papel, de tener un objeto que podamos cuidar en un estante junto a otros ejemplares.


Un gadget es un gadget, no podremos poner dentro de él, notas, recibos, cartas de amor o fotos, que vayan guardando parte de nuestra vida paralela a la lectura de un texto. Por ejemplo, hace poco, desempolvando mi viejo libro de Rayuela he recuperado una boleta de la universidad y un recetario con notas sobre como pensaba en esa época, una máquina del tiempo literaria.


Tal vez mis androides sueñen con ovejas virtuales y con un Amazon Kindle, yo aún con mis libros de papel y parte de mis recuerdos.

Se viene la Feria Ricardo Palma

Fuente: Carlincaturas
Pero en San Borja. Como dice uno de los carteles que vi fuera de un solar en Miraflores: Muchas Gracias Dr. Manuel Masias por semejante desastre cultural.

Por eso miro con escepticismo la creación de un Ministerio de Cultura ¿qué cosa podría hacer (o deshacer) un ministerio? ¿solo crear una parafernalia, burocracia y pomposidad innecesarias? Si tenemos alcaldes que prefieren el ruido de la calle de las pizzas a promover la lectura, poco podemos esperar.
En todo caso, solo espero que esta feria traiga novedades interesantes.

miércoles 23 de septiembre de 2009

Cueto visita a Onetti




Una taza de café luego de una noche de guardia te devuelven a la condición humana. Si viene con algo de comida se soporta mejor la cuesta arriba del día de trabajo.

Durante una de mis rotaciones del Internado, en la Maternidad de Lima, salía a las 8 am con un par de amigos a buscar un sitio donde tomar café, ya que el del hospital era insufrible. Cerca de allí encontramos uno al que llamamos el Café de los Hombres Solitarios. Era una chingana de losas labradas en el piso, cubiertas levemente por aserrín, con el mobiliario de madera. En cada una de las mesas un anciano desayunaba, masticando lentamente con la mirada al vacío. Una isla incomunicada.

Solo cuando llegaba el mozo y limpiaba con su paño sucio a limpiar nuestra mesa nos desconectábamos del entorno para pedir los desayunos. La escena de esos hombres derrotados por la vida se repetía cada mañana post guardia, con el vapor del café calentando sus arrugas. Creo que a partir de ese día comencé a pensar en el futuro como un asunto serio e individual, ya en los meses siguientes dejaría la universidad a hacerme cargo de mi vida profesional.

No sabría hasta varios años después que el vocablo inventado como personajes onettianos me harían retroceder hasta recordar el Café de los Hombres Solitarios :


"Los narradores-personajes de Onetti son seres sombríos. En ellos anida la sensación de inutilidad, y con frecuencia, la renuncia a la lucha. pero están lejos de ser personajes apáticos. La "cobarde ferocidad" con la que el narrador de Bienvenido Bob clava la tecla del piano en el silencio de la casa es un ejemplo del lenguaje indirecto y violento de los derrotados. En los protagonistas onettianos, un fuego feroz y reprimido acompaña el silencio de los que viven en la penumbra."

El texto pertenece al último libro de Alonso Cueto, El Soñador en la Penumbra una de mis sorpresas en la pasada FIL. El libro se origina a partir de la tesis doctoral de Alonso, Las leyes de la ciudad y la vejez, su reescritura es acaso el repaso del autor por gratas experiencias vitales: el agradecimiento a profesores, a los amigos y al amor de su vida. El libro comienza así:

Conocí a Juan Carlos Onetti en el acerado invierno madrileño de 1979...

El autor inicia con una experiencia cercana, la historia de la entrevista con uno de sus escritores favoritos, para descubrir al ser humano detrás de las palabra escrita, su pasión por el cine de Bogart así como sus afinidades literarias. esta primera parte configura una antesala brillante que no solo pincela la humanidad de Onetti sino que ofrece trazos que servirán para las vigas maestras de su obra.


Alonso escribe desde la trinchera de sus emociones, pero sin dejarse traicionar por ellas, repasa las obras de Onetti como utilizando una pinza y un escalpelo. Hay una sección de seis capítulos dedicada a los relatos, que "por su naturaleza cerrada y espacio limitado, el género del cuento es afín a los personajes onettianos, que no siempre respiran con comodidad en las geografías abiertas que supone una novela". Por allí son disecados: "Un Sueño realizado", "Bienvenido, Bob", "El Infierno tan temido", Jacob y el Otro" y "La Novia robada". hay capítulos sobre reflexiones acerca de la vejez, de la ciudad inventada de Santa María y las técnicas del narrador.
Los capítulos poseen citas directas de las obras de Onetti, como joyas incrustadas en una diadema, tienen un brillo propio y a la vez dan consistencia a la totalidad del texto. Son particularmente notables las reflexiones en torno a la vejez, la caracterización de los personajes onettianos, la creación de una ciudad literaria, lo que configura la enorme capacidad creativa de Onetti. Santa María puede ser cualquier ciudad latinoamericana o la condensación de todas ellas, tiene calles, diarios, sueños y millares de dramas personales.
Leer el Soñador en la Penumbra no es tarea de un día ni de una semana, es un texto de consulta y de compañía. Hay que leerlo de a pocos, con los textos originales de Onetti al lado, para conocer en profundidad a un autor poco leído y dejado de lado. Es un texto de consulta, académico y por lo tanto lleno de referencias que expanden nuestra sed de conocimiento. Su lectura nos va a enseñar, como dijo Piglia, a ser buenos lectores, y diría yo por añadidura, a ser mejores escritores


La lectura de El soñador en la penumbra nos recuerda momentos vividos o contados, como mi Café de lo Hombres Solitarios, y reconocer de que manera la vida nos sorprende con un chasquido de sus dedos o nos descubre detrás de las cortinas de nuestra propia soledad.

lunes 21 de septiembre de 2009

El Metatexto


Escrito como "Traité d´Anatomie Humaine" por Leo Testut fue publicado a finales del siglo XIX en Francia. El Compendio es un volumen dividido en de 1o Libros o capitulos, el Tratado consta de 4 Tomos.. Las ediciones fueron hechas en colaboracion con Latarjet, siendo ambos profesores de Anatomía.


Existe una descripción minuciosa de cada hueso, vaso o víscera humana, colocando sus formas, recorridos, compartimientos y fronteras. Un mapa al interior de nuestros cuerpos.


Aparte de las estructuras conocidas podrá conocer la descripción de los Huesos Wormianos:
"... pequeños huesos supernumerarios que se encuentran accidentalmente entre los huesos del cráneo. Derivan de uno o varios puntos de osificación superpuestos. Derivan de uno o varios puntos de osificación superpuestos. Se dividen, según su situación en suturales y fontanelarios..."

Ya casi había olvidado tales huesos, pequeñas cuñas de la naturaleza para esconder sus imperfecciones y asimetrías. Hasta tienen nombres como el bregmático, lambdoideo, astérico, ptérico y orbitario.


Vuelvo a colocar el libro polvoriento y húmedo en los anaqueles de la vieja biblioteca del hospital, entre volúmenes que esperan aún alguien que los lea.

Onetti visita a Testut




"Fernández se acarició velozmente la cara flaca, comprobó sin esfuerzo la existencia de todos los huesos que le había prometido Testut y se puso a mirarme como si yo fuera el responsable de todas las estafas y los engaños que saltaban para sorprenderlo con misteriosa regularidad..."

En Jacob y el Otro, frente al cuasi cadaver del luchador malherido, se realiza un juego de espejos donde la realidad se refleja en cada uno de los trabajadores de la Emergencia, el médico jefe, el Dr. Rius, el camillero Herminio y su joven ayudante, Fernández.


Un moribundo en agonía eclosiona las fuerzas y debilidades de las personas a su alrededor. Allí aparecen sus recuerdos, sus miedos, sus dudas . para uno de ellos, no es más que una repetición de rutinas, de técnicas quirúrgicas, de una constante demostración que el envejecimiento no ha menguado su destreza manual, para otros es comprobar que la vida aún puede arrancar pedazos del tiempo a la muerte, a través de la recuperación de un politraumatizado en estado de shock.


Allí, casi sin decirlo, Onetti está dibujando la anatomía del desamparo y la soledad. En esa vieja sala de operaciones, bajo la sialítica, los músculos y nervios de los cirujanos trabajan en armonía sin hora de salida, el stress mantiene el estado de alerta y las pupilas dilatadas, el pulso se hace firme y amplio, tratando de devolver vitalidad al cuerpo inerme de la camilla.


Y es debajo de la lámpara sialítica, que proyecta una luz que no provoca sombras, que los hombres descubren ese espacio de transición de la vida a la muerte, frágil e impredecible, como para poder entregar un certificado de inmortalidad.


Es gracias a la anatomía, que juntando costillas, reparando vasos y pulmones, que el corazón encuentra su ritmo habitual. Es repasar, en la imaginación del cirujano, lo que está dibujado en los libros como el de Testut Latarjet, y sus cuatro Tomos de Anatomía Topográfica y en el Compendio de Anatomía Descriptiva.


Aquellas páginas que tuve que memorizar frente a un cadáver macerado en formol. Levantar con una pinza un músculo, disecar un nervio, introducir la canaleta por las múltiples fenestras del cráneo para reproducir el viaje de las vías nerviosas. Miles de letras y dibujos de otro siglo, de cuerpos ideales e inertes, como de museo.


Onetti captura en los párrafos del cuento todo ese ambiente fantasmal de una guardia hospitalaria y los tratados de antaño. Esos minutos que se le arrebatan a la muerte y al hastío de hacer siempre lo mismo.
En la Foto: El Plexo Lumbar (léase: red de vasos y nervios lumbares)