miércoles, 9 de enero de 2008

El Velo Pintado





Anoche fui a ver la ultima adaptación cinematográfica del Velo Pintado de W. Somerset Maughan, llamada aquí Al Otro Lado del Mundo. No he visto la primera pelicula, con Greta Garbo, pero una vez terminada la lectura de la novela fui ilusionado a darle cuerpo a los personajes imaginados.

Sin embargo, la primera parte no llenó mis expectativas. A pesar de seguir la linea argumental, le faltaba la densidad dramática de las situaciones creadas en la novela. La segunda parte, la del viaje a Mei Tan Fu, zona de la epidemia del cólera fue mas interesante, aunque por chispazos. Creo que se debió a elementos no contemplados en la novela, como la situación política de China de ese entonces, la emergencia de Chiang Kai Sek, asi como los trabajos de Walter Fane, en microbiología e hidraúlica, en la zona de emergencia.

La primera parte de la novela me cautivó por la descripcion sicológica de los personajes. Ese intrincado juego de conveniencias y de silencios, de pasiones reprimidas y abiertas que desembocan en un matrimonio arreglado, una fórmula en la que aparentemente ganan todos. Aparentemente.

Lift not the painted veil which those who live
Call Life: though unreal shapes be pictured there,
And it but mimic all we would believe
With colours idly spread, --- behind, lurk Fear
And Hope, twin Destinies; who ever weave
Their shadows, o'er the chasm, sightless and
drear.
I knew one who had lifted it --- he sought,
For his lost heart was tender, things to love,
But found them not, alas ! nor was
there aught
The world contains, the which he could approve.
Through the unheeding many he did move,
A splendour among shadows, a bright blot
Upon this gloomy scene, a Spirit that strove

No descorrais el velo pintado al que quienes viven llaman Vida, empieza un soneto de Percy Bysshe Shelley y que además es el epígrafe de la novela. Para Shelley, los seres humanos somos velos pintados que escondemos muestro verdadero yo. Y de eso se trata el Velo Pintado, de un juego de máscaras, de no ser lo que aparentamos ser o de ser una pálida imagen de lo que somos. De enamorarnos de un ideal y solo cuando descorremos el velo nos damos cuenta que en este juego nos desilusionamos dolorosamente. Eso somos los seres humanos, imágenes proyectadas de nosotros mismos. Hologramas que los demas analizan y juzgan, sobre los cuales se proyectan los afectos del resto de la gente, ya sean éstos positivos o negativos.

Así, Walter Fane se enamoró del velo de Kitty y se niega a descorrerlo hasta ser engañado.

Sabía que eras boba, frívola y casquivana, pero te quería. Era consciente de que tenías unos objetivos e ideales vulgares y corrientes, pero te quería.

Por otro lado, Charlie Townsend desplegó su velo seductor y tramposo sobre Kitty, que se enamoró sin condiciones.

Pero al ser descubierto el adulterio, el amor traicionado de Walter, en un juego macabro plasmado en la propuesta de un viaje a la zona del cólera, provocó la caída de los velos.

En un tenso encuentro, como quien descubre una mortaja, y ante la propuesta matrimonial de Kitty a Charlie, una vez ambos se divorciaran de sus respectivas parejas, se vislumbra la verdadera entraña del aparente amor verdadero.

...pero pedirme que le pida el divorcio a mi esposa, a quien tanto apego tengo, y que hunda mi carrera casándome contigo, es mucho pedir...uno puede estar muy enamorado de una mujer sin por ello aspirar a pasar con ella el resto de su vida...

1 comentario:

Isabela dijo...

Me ha gustado leer tu post sobre El Velo Pintado, el libro que me he leido esta tarde de un tirón. Me quedé confusa con la frase que pronuncia Walter antes de morir y vine a preguntarle a Google, así he llegado hasta tu blog y hasta la respuesta que tan amablemente pusiste en el blog de esa chica (Mar) que te preguntó lo mismo.

Gracias por tu respuesta, hoy me ha servido a mi. Un saludo