viernes, 12 de octubre de 2007

Parefernalia Cardiovascular


En este juego de ataque y defensa, la Medicina ha intentado con relativo éxito detener el avance de las tropas ateromatosas.


El ejercicio, una dieta saludable y el uso de fármacos han logrado reducir el impacto de la aterosclerosis al disminuir la presentación de enfermedades y aumentar la supervivencia.


Sin embargo, cuando la enfermedad está avanzada o ante crisis cardiovasculares como un infarto de miocardio, son necesarias medidas más agresivas como la angioplastía, la colocación de stents, los injertos coronarios o la implantación de un defibrilador automatico.



Al año siguiente de los tres stents volvió a la mesa de operaciones, inconsciente durante un breve tiempo mientras le insertaban de manera permanente un defibrilador, salvaguarda contra el nuevo problema que ponía en peligro su vida y que, junto con las cicatrices en la pared posterior del corazón y su fracción de eyección al límite, lo convertían en un serio aspirante a una arritmia fatal


Las continuas crisis de isquemia miocardica van martillando el corazón hasta hacerlo un músculo exangüe. Débil y roñoso para contraerse con plenitud, y que además corroe todo el sistema de conducción eléctrica, intrincado sistema de conexiones nerviosas inmersas en el miocardio, que al verse alteradas en su estructura provoca descargas que hacen del corazón un órgano irritable y arrítmico.


Los injertos coronarios permiten restablecer a modo de by pass el calibre normal de una arteria coronaria obstruida, operación llamada a cielo abierto, es decir con el corazón expuesto, mientras la sangre recircula temporalmente en un corazón-pulmón artificial.


Mas sencilla, pero no menos riesgosa, es la colocación de los stents, a través de una Angioplastía (del griego angio: vaso; plasticos: moldear). este procedimiento consiste en la inserción de un catéter, un tubo fino, desde la piel hasta la arteria afectada y así remover la placa ateromatosa. Una vez limpia la arteria se coloca un stent, que es un dispositivo dejado en el sitio de la limpieza para mantener la arteria abierta. De esa manera se puede retira la obstrucción de las coronarias, las arterias renales o las carótidas, como el caso del personaje de Elegía. Un riesgo posterior es que la arteria limpiada se vuelva a obstruir, como se aprecia en la novela.

El cirujano procedió a realizar una angioplastía e insertó un stent en la arteria descendente anterior izquierda, tras expandir para abrir el lugar donde se habían formado nuevos depósitos de placa. Desde la mesa de operaciones podía ver el catéter que le introducían en la arteria coronaria...
Un paciente puede ser sometido a estos procedimientos tantas veces como sea necesario y el cuerpo lo resista. Sin embargo, el riesgo de una descarga eléctrica que precipite una arritmia maligna y consiguiente muerte súbita es muy alto. Para disminuir el riesgo de muerte súbita se han diseñado los Defibriladores automáticos, pequeños dispositivos que son implantados dentro del corazón. Consisten de una caja de titanio con pilas de litio, capacitadores para guardar energía, resistencias, convertidores de voltaje, microprocesadores y chips de memoria que permiten analizar, almacenar y controlar la información de la actividad eléctrica cardiaca. El defibrilador de este modo actúa como sensor de arritmias ventriculares, las potencialmente malignas, y que emite descargas eléctricas para corregirlas de inmediato. Un homúnculo robotizado eternamente vigilante.
La supervivencia depende en estos casos de estar remendado con toda esa parafernalia cardiovascular que apuntala las arterias y que controla las pequeñas pero devastadoras tormentas eléctricas del corazón

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