lunes, 14 de octubre de 2013

Química para Escritores


Fuente: Genome News
 
Ningún ser humano hasta ahora ha sido capaz de ver una molécula o el salto de los electrones. Todo lo que sabíamos acerca de reacciones químicas o de moléculas son elucubraciones teóricas inferidas a partir de métodos de medición muy indirectos. Esa fue una de mis decepciones temporales cuando estudiaba ciencias en la universidad, las moléculas eran figuras geométricas del libro de consulta. En la vida real, por ejemplo, una molécula de glucosa se convertía en un ideal platónico y a lo sumo un cambio en la luminosidad del tubo de prueba que no era detectado por nuestros ojos sino por el espectrofotómetro.

Aquellos dibujos de los libros de biología o de química eran recreaciones que intentaban explicar una realidad que no podíamos ver. Por esa razón, el aproximarnos a “ver” las moléculas, entender su conformación espacial (tridimensional) es un triunfo para el entendimiento de las reacciones que llamamos vida.

Ahora es posible tener esa aproximación gracias al trabajo de Martin Karplus (Harvard University y la  Université de Strasbourg en Francia), Michael Levitt (Stanford University School of Medicine) y Arieh Warshel (University of Southern California) quienes obtuvieron el Nobel de Química 2013 por hacernos 'ver' aquellas reacciones a través de un modelo computacional.  Desde finales de los años 60, estos tres científicos se movieron en las grandes ligas universitarias trabajando con tremendos armatostes como la IBM FORTRAN II, que ocupaban un cuarto completo, para entender la estructura de los elementos y la naturaleza de las reacciones químicas simples, aquellas que se aprenden desde el colegio. Pero en los últimos 40 años la computación avanzó enormemente.

A otro nivel, se juntaron la biología y la química para crear la bioquímica, el área de la estructura y función de los componentes de los seres vivos: proteínas, grasas y carbohidratos Las reacciones de tales moléculas son promovidas por unas proteínas especiales llamadas Enzimas y la reacción se llama Catalizar. De este modo decimos: una enzima cataliza una reacción, que puede ser la formación de nuevos genes, de hormonas o de simplemente componentes estructurales de los tejidos o materiales de desecho. Ahora sabemos que una enzima es una proteína con una conformación tridimensional parecida a un arbusto, con un sitio particular que realiza la catalización, y para trabajar debe cambiar de conformación espacial.

Las reacciones bioquímicas por décadas se limitaban a complejas fórmulas matemáticas,  curvas trazadas por una máquina detectora sobre el papel y mucho de disquisición teórica.

Nuestro cuerpo a nivel molecular, es una serie de explosiones de energía que se transfieren de una molécula a otra. Esto permite a los seres vivos a ejecutar todas sus funciones, desde las más arcaicas, como comer y reproducirse, hasta las más complejas, como el pensamiento y el lenguaje. Todos en el planeta somos la suma y la resta acumuladas de nuestras reacciones químicas.

Los ganadores del Nobel 2013 lograron desarrollar un modelo computacional que permite "ver" la estructura tridimensional de las enzimas y cómo reaccionarían 'en vivo'. Para ello juntaron los modelos teóricos con modernas técnicas que escudriñan de manera indirecta las reacciones químicas, como la espectrometría con rayos X o la resonancia magnética, que emiten señales digitales. Toda esta información entonces es transferida a un lenguaje computacional que crea un modelo de animación tridimensional, permitiendo  apreciar la estructura y conformación de diversas reacciones moleculares  y en el caso de las enzimas, determinar cuál es su sitio activo y como se producen las reacciones químicas en su interior.

Una extraordinaria combinación de las leyes de la mecánica clásica con las de la física cuántica (sí, aquella que tortura a muchos estudiantes de física).

Actualmente, gracias a este modelo, algunas compañías farmacéuticas ya han desarrollado medicamentos “por diseño”, es decir creando moléculas teóricas que desactivan el núcleo catalítico de algunas enzimas de gérmenes patógenos o de otras moléculas que modifican la función de ciertas proteínas propias cuya alteración es la causa de algunas enfermedades.

Asimismo, otros científicos usan estos modelos para descifrar los secretos de la fotosíntesis, la estupenda  reacción por la cual las plantas obtienen energía a partir de la luz solar y que fue acaso una de las reacciones determinantes para llegar a la vida tal como la conocemos: Luz + H20 + CO2 = energía vital.

Mientras tanto, ya sabemos ahora que las reacciones moleculares no son solo ininteligibles fórmulas y dibujos en la pizarra como en The Bing Bang Theory sino que tenemos la capacidad de verlas casi “en vivo”.

En la Foto: Estructura tridimensional de las enzimas Hexaminidasa y Neuraminidasa pertencientes al agresivo virus de la Inlfluenza

jueves, 10 de octubre de 2013

Nobel 2013 Alice Munro


La Academia Sueca ha dado como ganadora del Nobel en Literatura 2013 a la escritora Alice Munro, nacida el 10 de Julio de 1931 en Wingham, Canadá. Estudió parcialmente Periodismo e Inglés en la Universidad de Western Ontario pero dejó los estudios al casarse. 

Sus cuentos se agrupan en las siguientes obras: Who Do You Think You Are? (1978), The Moons of Jupiter (1982), Runaway (2004), The View from Castle Rock (2006) and Too Much Happiness (2009). Hateship, Friendship, Courtship, Loveship, Marriage (2001).

Algo de la presente información esta tomada de la nota de prensa de la Academia, minutos atras:

Algunos críticos la consideran la Chejov canadiense. Sus relatos muestran la vida en ambientes de pequenas ciudades, donde la lucha por una existencia social aceptable con frecuencia deviene en relaciones tirantes y conflictos morales. Sus cuentos reflejan eventos cotidianos pero decisivos con epifanias que iluminan como un relmpago las cuestiones existenciales de la vida. 

Selma Lagerlof fue la primera mujer ganadora del Nobel en 1909 y Alice es la ganadora 13 en este 2013. No se si los académicos suecos juegan a los numeros pero la coincidencia les salió barbara. 

Pueden encontrar los libros de Alice Munro en las librerías locales, tanto en la editorial Lumen como en DeBolsillo. Es una buena oportunidad para retomar la lectura de cuentos.

Congratulations Alice!....

martes, 8 de octubre de 2013

Murakami 15 de Octubre



Tusquets anuncia para el 15 de Octubre el lanzamiento de la versión en español de la nueva novela de Haruki Murakami: Los años de peregrinación del chico sin color. La carátula luce impresionante además. No se sabe si será una feliz coincidencia en momentos en que Murakami sigue encabezando las encuestas en la carrera al Nobel en Literatura 2013. Pero con la Academia nunca se sabe.

Aqui los primeros párrafos de la novela, acerca de un hombre que se pregunta en que momento lo dejaron sus amigos:

Desde el mes de julio del segundo curso de carrera hasta enero del año siguiente, Tsukuru Tazaki vivió pensando en morir. Entretanto, cumplió veinte años, pero esa muesca en el tiempo no significó nada para él. Durante esos meses, la idea de acabar con su vida le parecía de lo más natural y legítima. Todavía ahora, mucho tiempo después, ignoraba la razón por la que no había dado ese último paso, a pesar de que, en aquel entonces, franquear el umbral que separaba la vida de la muerte le habría resultado más fácil que tragarse un huevo crudo.
Si Tsukuru no llegó a consumar el suicidio fue quizá por- que su fijación con la muerte era tan pura e intensa que el modo en que podría suicidarse no se asociaba en su mente a una imagen concreta. En su caso, la concreción era más bien un aspecto secundario. De haber tenido a su alcance una puerta que condujese a la muerte, la habría abierto sin titubear, sin pensárselo dos veces, como una prolongación de su día a día, por así decirlo. Pero, por fortuna o por desgracia, no encontró a mano esa puerta.
Ahora, Tsukuru Tazaki se decía a menudo que tal vez hubiera sido mejor haber muerto entonces. Así, este mundo habría dejado de existir. La idea le seducía: este mundo no existiría y lo que él tenía por realidad ya no sería real. Del mismo modo que para este mundo él ya no existiría, el mundo tam- poco existiría para él.
Y sin embargo, al mismo tiempo, no comprendía por qué, en aquella época, había estado tan cerca de la muerte. Y aun- que hubiera habido una razón concreta, ¿cómo era posible que ese anhelo por morir hubiese adquirido tanta fuerza como para adueñarse de él y engullirlo? Engullirlo, sí, ésa era la palabra. Al igual que el personaje bíblico que sobrevivió en el vientre de una ballena gigante, Tsukuru cayó en las entrañas de la muer- te y pasó aquellos días interminables en una oscura y turbia cavidad.
Durante meses vivió como un sonámbulo, como un cadáver que todavía no se ha percatado de que está muerto. Cuan- do el sol se levantaba, abría los ojos, se cepillaba los dientes, se vestía con lo primero que encontraba, subía al tren, iba a la universidad y tomaba apuntes en clase. Simplemente se movía en función del horario que tuviera que cumplir, como quien se agarra a una farola ante la acometida de un vendaval. No hablaba con nadie salvo que fuera necesario y, una vez de vuel- ta en su apartamento, apoyado contra la pared de su dormito- rio, reflexionaba sobre la muerte, sobre lo que significaba no estar vivo. Entonces ante él abría sus fauces un abismo som- brío que comunicaba directamente con el corazón del infierno. Allí, en lo más hondo, se divisaba un vacío que giraba en espiral, convertido en nube sólida, y se oía un profundo si- lencio que oprimía los tímpanos.
Cuando no pensaba en la muerte, no pensaba absolutamen- te en nada. Eso no le resultaba complicado. No leía la prensa, no escuchaba música, ni siquiera tenía apetito sexual. Lo que ocurriera en el mundo no le importaba lo más mínimo. Si se cansaba de estar encerrado en su apartamento, salía y paseaba sin rumbo fijo por el barrio. O iba hasta la estación y, senta- do en un banco, pasaba horas contemplando el ir y venir de los trenes.
Todas las mañanas se duchaba y se lavaba cuidadosamente el pelo, y dos veces por semana hacía la colada. La limpieza era uno de los pilares a los que se aferraba. Colada, baño y cepillado de dientes. En cambio, no se preocupaba demasiado por la alimentación. A mediodía almorzaba en el comedor de la universidad, pero, por lo demás, descuidaba su alimentación. Cuando le entraba hambre, compraba manzanas o alguna hortaliza en el supermercado del barrio y las mordisqueaba. Otras veces comía pan de molde a palo seco y bebía leche directamente del envase de cartón. Al llegar la hora de dormir, se tomaba una copita de whisky, igual que si fuera un medicamento. Como, afortunadamente, tenía poco aguante, esos dedos de whisky bastaban para que en poco tiempo lo invadiera el sopor. En aquella época nunca soñaba. Y si lo hacía, los sueños, no bien asomaban, resbalaban por la pendien- te escurridiza de su mente, sin nada a lo que sujetarse, hasta una zona completamente vacía.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Antiguos vasos comunicantes


En Villa Diodati, aquella noche veraniega y tormentosa cuatro escritores decidieron escribir un relato de terror, el resto es historia conocida. Lo que pocos saben es que uno de ellos también era médico.
 
Tiempo después y salvando las distancias algunos personajes de la bohemia limeña, como Valdelomar y Mariátegui, en 1917 ocasionan un truculento incidente de madrugada en el cementerio Presbítero Maestro, una bailarina rusa improvisa una danza bajo los acordes de La marcha fúnebre de Chopin. El administrador que otorga el permiso apellidaba Valega.

Años más tarde, el hijo de este señor se convierte en médico, se llamaba Juan Francisco Valega (1895-1988). Fue discípulo de Hermilio Valdizán, trabajó como Director del Hospital Larco Herrera y discutía casos clínicos con la elite psiquiátrica de entonces, entre ellos Honorio Delgado y Enrique Encinas. Pero Valega era amante de la buena conversación y de la bohemia, congregándose en los bares de la antigua Plaza san Martín y formando parte de un grupo conocido como el “Muro de las lamentaciones” que era comandado por el poeta José Gálvez y entre quienes se destacaban: Hugo Pesce, José Diez Canseco, Oswaldo Hercelles, Martín Adán, José Sabogal,  Alejandro Belaunde, Adán Felipe Mejía “El Corregidor”, entre otros. El Muro era un conciliábulo de artistas, poetas, escritores, intelectuales y profesionales que conversaban de todo un poco, amén de los chismes de la Lima de la belle epoque, épocas de Absinthe y pisco.

En 1918, Valega utilizando el seudónimo de Máximo Forits se cartea con Abraham Valdelomar, a propósito de la aparición de “El Caballero Carmelo”

 
Conde:
He experimentado verdadero deleite al leer El Caballero Carmelo. Pinta usted de modo admirable un medio en el que viví mi infancia. Me ha traído usted un tropel de recuerdos queridos…La belleza brota de la pluma de usted sin esfuerzo ni alambicamientos. La labor del artista no asoma ostensiblemente en parte alguna, No le domina tampoco la manía de traer a colación palabras de uso raro o desconocido. Se lee El Caballero Carmelo sin el auxilio enojoso del diccionario…La literatura como arte está reñida con la improvisación y con la imperiosa obligación de producir…Conde, ¿por qué no emprende usted la novela? Ríase usted del criterio que afirmó que el medio este no se prestaba. Esta fue declaración antojadiza… Conde usted no sabe quién soy: pero yo le conozco desde hace seis años. Usted se había subido a una banca de la Plaza de Armas. Era de noche. A juzgar por los gritos delaplebe corría época de elecciones. Usted, con su voz de timbre agudo, trataba de exaltar, con fines políticos, el ánimo entelerido de sus oyentes. Desde entonces le he leído a usted y le he admirado. Un día nos hicimos amigos, sin presentación de nadie”

Máximo Fortis

 

Y la respuesta no tardó en aparecer publicada con un epígrafe:

 

Para vivir en el futuro,
Basta un alma que nos comprenda
(Abraham Valdelomar. Del libro Holocausto)

 

Querido Máximo Fortis:
Recurren los fotógrafos para llamar la atención de los niños que van a retratar, a una muy sencilla y lírica estratagema: les hacen creer que de un determinado punto del muro va a salir volando una palomita blanca…entretanto el fotógrafo ha impresionado algunas placas y seguro de su triunfo, abre tamaña bocaza y declara su engaño… Pues bien, querido amigo. Yo he sido durante los primeros años de mi arte, un fotógrafo completamente desafortunado…el público –que es y será siempre un niño grande, malcriado y caprichoso- no fijaba su atención en el punto que yo había menester para obtener éxito en mi arte…y recurrí a la maña del fotógrafo. Mis compañeros de hoy en la literatura y, sobre todo, mis sucesores de mañana, no acabarán nunca de agradecerme el servicio que les he prestado, ni podrán medir bien mi sacrificio….Yo vivo en un mundo de pura belleza; para mí no existe sino lo que es bello…Mi arte es para los limpios de corazón, para los sanos de espíritu, para los ebrios de ilusión…Yo no soy sino un pobrecito Enviado extraoridianrio y Ministro Plenipotenciario de Dios entre ustedes… Mi sastre me espera, querido y bondadoso amigo Máximo Fortis y por ellos me veo precisado a cortar esta charla, en la cual quise agradecer los entusiastas, claros y justísimos elogios que ha hecho usted a mi precioso libro El Caballero Carmelo.

Mande usted a una guisa en la persona de El Conde de Lemos

 
Tal intercambio epistolar está inscrito en la historia literaria peruana, como tantas otras acciones de Valega, relatadas en el libro “Juan Francisco Valega y la Lima de su tiempo” de Javier Mariátegui.

Finalmente, como los vasos comunicantes son múltiples, hace un par de semanas visité la muestra de la obra de Sabogal en el Museo de Arte. En una de las vitrinas aparecían páginas de un tomo que compilaba las ediciones de la revista Amauta, nombre dado por el artista y donde colaboró con la ilustración de sus portadas. En una de las esquinas de la publicación aparecía este aviso:

Juan Francisco Valega
Médico del Hospital Loayza.
Domicilio: Chacarilla 430 – Teléfono 11-09.
De 2 a 6 p.m.

Entonces la antigua historia de médicos envueltos en el arte está muy lejos de terminar.

Léctura rápida...


Comienzan a aparecer las reseñas de "El Héroe Discreto". Esta vez viene de La Nación ADN Cultura por  Maria Rosa Lojo. Según ella la historia se lee de un tirón y cómo se vaticinaba, es una novela plena en peruanismos:

“…¿Qué vuelve? ¿Quiénes vuelven? En primer lugar, algunos espacios clave, como las ciudades de Lima y de Piura. Y ciertos personajes: don Rigoberto y familia: su esposa Lucrecia, su hijo Fonchito, la empleada Justiniana (Elogio de la madrastra, Los cuadernos de don Rigoberto). También Lituma (La casa verde, Lituma en los Andes), que ahora es sargento en una comisaría de Piura, y algunos sobrevivientes de su tormentoso pasado: dos de los "inconquistables", sus primos José y "el Mono" León. Pero ni espacios ni personajes son exactamente los mismos. Lima y Piura han crecido. Zonas miserables han ascendido a barrios de clase media emergente. La tecnología ha llegado a lugares impensables y aun Piura cuenta con shoppings refrigerados donde conviven varias salas de cine con boutiques de primeras marcas. Salvo Lituma, los ex "inconquistables" han prosperado. Se han vuelto, al menos desde la mirada del policía mal pago, "blanquiñosos y ricos", propietarios, respectivamente, de un taller y de una ladrillera. No obstante, aun en medio de cierto bienestar general, sigue existiendo pobreza, y la violencia toma otras formas. Como la de los sicarios, o las mafias que extorsionan a pequeños empresarios y a comerciantes. Con una amenaza de ese jaez se inicia la tensión dramática que inaugura la novela y que pone en jaque la vida sencilla y rutinaria del "héroe discreto" don Felícito Yanaqué, dueño de la empresa de transportes Narihualá, radicada en Piura.

Si bien el título del libro está en singular, en realidad hay dos héroes, ambos en situación de conflicto (declarado u oculto) con sus hijos varones, y ambos también empresarios, pero de extracción muy diferente. Uno es Yanaqué, "cholo chulucano" de humildísimos orígenes; el otro es el limeño Ismael Carrera, dueño de una exitosa aseguradora fundada por su padre. Aunque Yanaqué se ha hecho desde la nada con ímprobos esfuerzos y Carrera ha heredado su empresa, los dos tienen en común una ética del trabajo y la disciplina, que anteponen a todo otro objetivo, y veneran la memoria de los padres que les han transmitido esos valores. Sin llegar a conocerse personalmente, sus historias se conectarán de todos modos, a través de algunos sucesos por demás extraordinarios.

…La parodia humorística y la identificación empática diseñan la imagen de ambos, sobre todo la de Yanaqué, minúsculo y enclenque; a falta de artes marciales, ha sido entrenado en la práctica salutífera del Qi Gong por Lau, un amigo chino muerto en la miseria y el fracaso. En contraste con su apariencia insignificante, este singular "héroe de nuestro tiempo" se obstinará hasta el final en cumplir el juramento que le ha hecho a su padre en el lecho de muerte: jamás dejarse pisotear por nadie. El octogenario Ismael Carrera, agobiado por los disgustos que sus hijos le causan, descubrirá en sí mismo fuerzas insospechadas para enfrentarse a los herederos que esperan su inminente fallecimiento. Los dos hombres, ya viejos o en camino de serlo, imprimirán a sus destinos un giro insólito. También, con suerte dispar, experimentarán la pasión amorosa más intensa de sus vidas…”


 

 
 

jueves, 12 de septiembre de 2013

De venta a partir de hoy




Hoy salió a la venta a nivel mundial la última novela de Mario Vargas Llosa, El Héroe Discreto. Por lo leído y declarado Mario vuelve a los orígenes, Piura, Lima, antiguos personajes y un detalle adicional, la calle Arequipa, como un homenaje a su tierra natal. Una novela de trazos costumbristas y con las intrigas de la aparente bonanza de la sociedad peruana del siglo XXI:

Felícito Yanaqué, dueño de la empresa de transportes Narihualá, salió de su casa aquella mañana como todos los días de lunes a sábado, a las siete y media en punto, luego de hacer media hora de Qi Gong, darse una ducha fría y prepararse el desayuno de costumbre: café con leche de cabra y tostadas con mantequilla y unas gotitas de miel de chancaca. Vivía en el centro de Piura y en la calle Arequipa había ya estallado el bullicio de la ciudad, las altas veredas estaban llenas de gente yendo a la oficina, al mercado o llevando niños al colegio. Algunas beatas se encaminaban a la catedral para la misa de ocho. Los vendedores ambulantes ofrecían a voz en cuello sus melcochas, chupetes, chifles, empanadas y toda suerte de chucherías y ya estaba instalado en la esquina, bajo el alero de la casa colonial, el ciego Lucindo, con el tarrito de limosna a sus pies. Todo igual a todos los días, desde tiempo inmemorial.

Con una excepción. Esta mañana alguien había pegado a la vieja puerta de madera claveteada de su casa, a la altura de la aldaba de bronce, un sobre azul en el que se leía claramente en letras mayúsculas el nombre del propietario…

A esta hora los groupies, críticos, estudiosos, disciplinados lectores,  interesados y curiosos ya deben tener su copia original. Solo le faltaba un adhesivo con el holograma de la firma de MVLL –como en La Fiesta del Chivo-.

De lectura imprescindible para seguirle los pasos literarios al Nobel y antes de que, lamentablemente, aparezcan las ediciones piratas en las esquinas.

En la foto: Mercado aldeano de Teodoro Núñez Ureta (pintor arequipeño)

viernes, 6 de septiembre de 2013

Nuevo Gol!

 
En "la previa" del lanzamiento de la nueva novela MVLL, El Héroe discreto. Con un bombardeo en redes sociales, adelanto de cápítulo en un suplemento local y las ofertas de venta anticipada., llega esta noticia de España, a través de un tweet de La República:
 
Mario Vargas Llosa, premio nobel peruano, fue distinguido con el premio “Antonio de Sacha 2013”, que la Asociación de Editores de Madrid (España) otorga al escritor peruano por su destacada trayectoria literaria, tesón y talento creativo para la escritura.
 
Dicha asociación determinó entregar este galardón, por unanimidad, a Mario Vargas Llosa por ser uno de los pocos escritores que encarna la figura del gran narrador y al tener pasión y gozo por la literatura y los libros, que lo ha convertido en uno de los más importantes escritores a nivel mundial.
 
Como se recuerda, Vargas Llosa ha obtenido el premio Nobel de Literatura 2010, entre otros importantes galardones literarios como: el premio Cervantes, Príncipe de Asturias y el Grinzane Cavour.
 
Cabe indicar que el premio “Antonio de Sacha” es otorgado anualmente a las personas que hayan sobresalido en su labor por la defensa de los valores culturales, del libro y de la promoción de la lectura, en particular.