viernes, 19 de julio de 2013

Una FIL de controversias y vacíos


Como todos los años las cosas siguen igual en la FIL Lima. Los editores y escritores se preparan para lanzar (y vender) nuevos libros. Las distribuidoras, librerías, organismos no gubernamentales e instituciones académicas se preparan para presentar en este evento sus mejores productos, ya que una feria es una gran vitrina. Creo que esta es la labor fundamental para muchos. Sin embargo, los problemas surgen cuando se crea un programa paralelo que pretende darle un valor cultural a un evento que solo parece una feria de intercambio comercial.

Siendo el libro un producto tiene un valor monetario pero además posee un valor intangible: la transmisión de conocimiento. Unificar los intereses de la diversidad de expositores en este mercado persa que es la Feria del Libro es de por sí una labor muy difícil. Lamentablemente la Cámara Peruana del Libro al parecer ha optado por la más simple: además de los stands de exhibición de productos, se crean salas de presentación, se distribuyen horarios y se llenan los casilleros en blanco en un orden que es indescifrable. Es virtualmente imposible armar un recorrido de interés cultural a un estudiante, un profesional o un aficionado cuando uno mira el llamado programa cultural de la 18 FIL Lima. Se mezclan presentaciones de libros, conferencias y mesas redondas de temas académicos, premiaciones, conciertos y homenajes, este año a dos poetas, Antonio Cisneros y a Marco Martos. Pero la pradera se incendia cuando los organizadores deciden hacer un reconocimiento a Martha Meier, como directora de El Dominical, por la labor cultural que ha desplegado el suplemento del diario El Comercio en los pasados 60 años.

Lamentablemente, éste es el momento intelectual más bajo del referido suplemento, quien ha conocido épocas y directores de renombre, marcando las pautas del quehacer cultural de entonces. Lo que queda ahora es un pálido y deforme legado de la riqueza intelectual del pasado. Su actual directora, dista mucho además de ser un ejemplo de tolerancia y pluralidad  en el ejercicio periodístico y si, como mencionan los organizadores, la Sra. Meier ha dado un apoyo invalorable a la presente FIL, bien bastaba una carta pero no un reconocimiento público camuflado bajo la trayectoria de un suplemento histórico. A la luz de la evidencia este reconocimiento suena a disparate, a disparo en los pies de la CPL y a comprarse un repudio innecesario.

Ya se han dicho muchas cosas sobre la calidad de nuestra Feria del Libro y la ausencia de invitados de renombre. El año pasado se lanzó el rumor de la llegada de Paul Auster, pero todo quedó en eso. Mientras tanto por el vecindario: hace un par de años Orham Pamuk estuvo en Chile presentando su libro el Novelista Ingenuo y Sentimental. En el 2009 Ian McEwan paseaba por las calles de Valparaíso para un evento sobre el legado de Darwin. J.M. Coetzee inauguró la Feria de Buenos Aires 2013. Herta Müller junto a Vargas Llosa inauguraron la Feria de Guadalajara hace un par de años. Escritores consagrados se pasean por América Latina pero no aterrizan en Lima ni para una escala técnica.

Se coloca como excusa la ausencia de apoyo estatal pero se oculta que para lograr un evento de importancia colocando al Perú como sitio de destino cultural y no ser solo la capital del cebiche y el anticucho, se requiere de un trabajo a mediano plazo. La FIL Lima 2014 ya debería tener una comisión de trabajo que gestione el financiamiento de los invitados y las instalaciones y que sub comisiones trabajen a conciencia programas culturales paralelos que obedezcan a un propósito, que tengan un norte y que no necesariamente ocurran dentro del recinto ferial. Un circuito de conferencias y mesas redondas por ejes temáticos generaría mayor provecho tanto en el público general como en los círculos académicos e intelectuales. Una FIL mediocre se pisará la cola y se convertirá en un círculo vicioso para engendrar ferias cada vez más olvidables.

Se hace evidente que los directivos de la CPL tienen que lidiar con sus fortalezas pero también con sus limitaciones, por ello es importante que tengan la capacidad de escuchar y de convocar a aquellos que puedan aportar más allá de su membresía a la Cámara. La supervivencia del libro ya sea impreso o electrónico es en sí mismo un objetivo acuciante.

miércoles, 17 de julio de 2013

Simplemente Eguren


Hace una semana se emitió un programa sobre la vida de José María Eguren (1874-1942) que estoy seguro muy pocos vieron. Eguren, enfermizo, con mundo lírico rodeado de miniaturas y fantasías, no solo escribía poemas sino que pintaba minúsculos paisajes y retratos con acuarelas.  Vivió en Barranco, recluido en ese balneario alejado de la ciudad pero centro intelectual de la belle epoque. Desde allí, esa minúscula patria insular, Eguren dibujaba con palabras sus poemas. A su muerte, algunos de sus poemas fueron publicados por José Carlos Mariátegui en un número conmemorativo de la revista Amauta quien reivindica su notable aporte a la poesía peruana. Una obra que actualmente está algo olvidada. Por eso quiero recordar este poema dueño de una dinámica y dulzura extraordinarias:
 

Los Reyes Rojos
 
Desde la aurora
combaten dos reyes rojos,
con lanza de oro.
 
Por verde bosque
y en los purpurinos cerros
vibra su ceño.
 
Falcones reyes
batallan en lejanías
de oro azulinas.

Por la luz cadmio
airadas se ven pequeñas
sus formas negras.
 
Viene la noche
y firmes combaten foscos
los reyes rojos.
 
Qué habrá querido decir José María, algunos especulan que eran rayos en el cielo. Yo me atrevo a decir, con cargo a cometer un disparate poético, que los reyes rojos serían algo más cercano como un par de agitados e infatigables colibríes transitando del alba al atardecer entre las buganvilias, ficus y demás flores de aquel barranco bohemio de inicios del siglo XX

miércoles, 10 de julio de 2013

Onda expansiva



Despierto.

La luz del amanecer atraviesa las persianas. Afuera, la neblina divaga entre los árboles y edificios. Diversos cantos de pájaros se mezclan con el silencio del amanecer. Una ardilla presurosa hace malabares sobre los cables de teléfono mientras que corredores matutinos sincronizan sus pasos. Un perro es paseado por su dueño y un bus repleto de pasajeros somnolientos rompe la monotonía del lugar. Kilómetros más allá, decenas de personas suben en silencio al tren. Jóvenes tablistas corren olas en medio de la neblina. Anochece en Singapur. Una pareja almuerza en un bistró de París. Dos amigos conversan de pie en un bullicioso café de Roma. Un comando paramilitar dispara una ráfaga de metralla en un barrio de Aleppo. Una bomba revienta una vez más en Bahrain, matando un convoy con siete policías. Una mujer pasea desnuda en un programa de televisión en Dinamarca. Una manada de cebras corren en una planicie sudafricana. Un comando insurgente es desarticulado en Kabul a punta de metrallas. Policía antimotines lanza gas pimienta a manifestantes en Taksim Square en Estambul. Una hilera de narcotraficantes traslada balones de ácido sulfúrico en la selva de Kepashiato. Un par de palomas vuelan raudamente sobre las barricadas de Qusair. Traductores arreglan sus equipos en las oficinas de la FAO en Ginebra. Un perro olfatea los escombros del tornado de Oklahoma. Un cardumen de peces avanza silencioso por los corales del Caribe. Un incendio en China mata 119 personas. Una serpiente se come un roedor en el desierto de Sechura. Armadillos cruzan indiferentes la US1 en Florida. Un pescador en Punta Arenas regresa a su muelle con la pesca del día. Un par de familias arreglan un matrimonio en un poblado rural de la India. Un hombre gana 50,000 dólares en un casino de Dubai. Una joven tira una postal en un buzón de correo del aeropuerto de Schipol. Una madre amamanta su hijo en un poblado de Kenya. Cientos de jóvenes organizan una marcha en Pakistán. Un médico ingresa a la habitación del paciente Nelson Mandela para revisar el flujo de oxígeno. Un cartero toca la puerta de un edifico en Montevideo. Un mecánico cambia llantas en un taller de Mumbai. Un bebé nace en un puesto de salud de Nigeria. Se desata una balacera entre policías y delincuentes en Los Ángeles. Personal de limpieza limpia los restos de la explosión de un tren en Canadá. Un grupo de futbolistas trota en el césped de un estadio vacío en Rio de Janeiro. Un par de científicos se colocan ropa protectora antes de ingresar a un laboratorio de virus en Atlanta. Un cóndor planea constantemente sobre el cañón del Colca. Pingüinos de Humboldt realizan coreografías marinas frente a la Bahía de Paracas. Una bandada de aves sobrevuela un rascacielos en Montreal. Unos hombres fuman y conversan en un café en Corinto. Un koala come unas hojas en un bosque de Australia. Un alud mata 40 personas en China. Un hombre compra los diarios en una céntrica calle de Buenos Aires. La mañana está cada vez más clara y la calle recupera el ruido habitual de una mañana agitada. Me levanto.

Suena el despertador.

martes, 25 de junio de 2013

Leer es una forma de protestar


Gracias al blog Moleskine Literario me entero de esta singular protesta en la Plaza Taksim en Turquía. Desde la página web de la cadena de noticias Al Jazeera se muestra una nueva forma de protestar contra el gobierno de Erdogan. Ya no solo es el simbólico Hombre Quieto sino decenas de personas leyendo libros. Los títulos tienen que ver con la situación de descontento del pueblo turco: 1984 de George Orwell, el Mito de Sísifo de Albert Camus, la Hojarasca de Gabriel García Márquez, entre otros 

Leer libros no solo nos instruye, nos dan la capacidad de conocer mejor al ser humano, con todas sus dimensiones oscuras, profundas y maravillosas. Es acercanos al espejo de nuestra propia condición. Y en esta situación de protesta nacional hace ver la cara absurda e inconsistente de la represión.

A leer...

miércoles, 5 de junio de 2013

La Transiluminación del paciente Marlowe


La lectura de esta semana pertenece a El largo adiós de Raymond Chandler, las desventuras morales del escéptico detective Marlowe, quién en su afán de seguir la pista de un escritor que ha desaparecido de casa y es reclamado por su familia, decide recorrer extraños consultorios médicos dedicados a la cura del alcoholismo y otras adicciones. Estamos en la segunda década de los años 50 en la ciudad de Los Angeles, cuna de Hollywood.

Siendo un detective una persona no grata en cualquier consultorio. Marlowe decide fingir estar enfermo, para así abordar al médico y sondear un sospechoso potencial. Ha pasado por un par de experiencias previas infructuosas. Esta vez acude donde un otorrinolaringólogo. Así lo relata: 

El Doctor Vukanich –bata blanca y paso enérgico- entró con el espejo redondo en la frente. En seguida se sentó delante de mí en un taburete.

-          Jaqueca sinusal  ¿no es eso? ¿Muy dolorosa?  -Examinó una carpeta que le había pasado su enfermera.

Dije que terrible. Cegadora. Sobre todo cuando me levantaba por la mañana. El doctor asintió con gesto de experto. 

-          Característico – opinó mientras procedía a encajar un capuchón de cristal sobre un objeto que parecía una pluma estilográfica y que acto seguido me introdujo en la boca-. Cierre los labios pero no los dientes,  por favor. – Mientras hablaba extendió el brazo y apagó la luz. La habitación carecía de ventanas. En algún sitio zumbaba un ventilador.

El doctor Vukanich retiró el tubo de cristal, volvió a encender la luz y me miró con atención.

-          No existe congestión señor Marlowe. Si tiene jaquecas no proceden de un trastorno de los senos. Me atrevería a decir que no ha padecido sinusitis en toda su vida. Hace ya tiempo le operaron del tabique nasal, según veo.

-          Si doctor, una patada jugando al fútbol

El imaginario doctor Vukanich cumplió el milenario sistema de confrontar los datos que da el paciente con los hallazgos del examen físico. En este caso, Vukanich utiliza la transiluminación de los senos paranasales, un método que aplicaban los otorrinolaringólogos ante la sospecha de una sinusitis. El fundamento es simple, en un consultorio a oscuras la luz atravesará sin problemas los espacios vacíos de los senos paranasales si no hay líquido en su interior -al introducir una linterna por la boca o sobre los párpados-, evaluando los senos maxilares o frontales. Si bien es cierto, los fanáticos de la medicina basada en evidencias han encontrado que esta técnica no es certera ni permite descartar congestión en los senos etmoidales o esfenoidales, ofrece una buena probabilidad diagnóstica si no hay otro medio más preciso, como una tomografía axial-que en aquella época era inexistente. En todo caso, sirvió muy bien a la ficción literaria y revela que un escritor, como lo es Roger Wade –uno de los personajes de la novela- se supone que entiende lo que hace funcionar a las personas. Y por ende, podría yo agregar está muy interesado en investigar para conservar la verosimilitud de la ficción.

Marlowe no pudo engañar a un médico muy consciente de los principios diagnósticos, ni tampoco pudo hacerle quebrar sus principios éticos. Y es que en algo Dr. House tenía razón: los pacientes mienten. Es nuestra labor de médicos el confrontar la verdad. El cuerpo no miente, sus signos están allí para decirnos la verdad.

Mientras tanto, Marlowe salió del consultorio a recorrer las calles a continuar con sus recetas de ironía y sarcasmo en busca de nuevas pistas…

 

sábado, 1 de junio de 2013

De los entuertos cerebrales que provoca el Treponema


Parte de mis tareas de lectura incluyen la revisión de trabajos científicos, tanto los publicados como los que están en fase de proyecto. Sin embargo, de vez en cuando caen en mis manos ejemplares raros y apreciables, como trabajos notables por su antigüedad y autoría. ”Contribución a la Clínica e Histopatología de la Endarteritis Sifilítica de los pequeños vasos de la corteza”, es el título de la Tesis Doctoral del Dr. Enrique Encinas que data de 1944. Para los no entendidos debo decir que corteza se refiere a la capa más externa del cerebro, es decir los trabajos fueron hechos con muestras obtenidas de autopsia.

La estructura del trabajo es la de cualquier trabajo de investigación actual pero me llamó la atención una particularidad, algunos párrafos están escritos en un lenguaje más literario y coloquial, algo impensable en nuestros días.

El Dr. Encinas en su tesis hace referencia a su labor diaria en el hospital Dos de Mayo y repasando sus casos clínicos menciona su relación laboral y profesional con el Dr. Hermilio Valdizán, conocido por publicaciones de sus estudios en medicina tradicional peruana y los casos de locura.

Uno de los casos clínicos más llamativos es el de una mujer de 48 años, analfabeta, viuda, católica y de condición humilde, que ingresó al hospital en 1909 y muere 31 años después, en mayo de 1940 –presumo que la paciente vivía en el hospital ya que se menciona que conversaba con los médicos y se describen anécdotas en los pasillos y jardines del nosocomio-. La historia clínica de la paciente muestra que su memoria retrógrada es casi nula, con un pensamiento coherente y sensaciones frecuentes de deja vu  (refería conocer personas que se sabía nunca había visto antes), desorientada en tiempo y espacio, con un lenguaje claro pero con pobres señales de abstracción y un afecto conservado. La paciente refería con frecuencia el morir tres veces cada 30 años y resucitar igual número de veces.

Al alimón con el Dr. Valdizán  el Dr. Encinas glosa los dichos de la paciente en sus conversaciones con el personal hospitalario, incluidos los médicos. Estos dichos según el autor pertenecerían al acervo popular del ande peruano:


Hasta cuando mar inmenso
He de navegar sin viento
Hasta cuando remaré
En el mar de mi tormento

O esta otra, un tanto pícara:

 Unos viejos de cien años
Se fueron al monte seco
La vieja quedó preñada
Y el viejo quedó culeco

 Acaso la paciente sentía una profunda soledad y desamparo al decir esta copla:

 Yo soy hija de la nada
Y de la nada nací
No tengo padre ni madre
Ni madre se duele de mí

Si la paciente estaba en esa tesis es obvio decir que murió y su cerebro fue analizado. Sus arterias cerebrales estaban inflamadas por la Sífilis (la infección por el Treponema pallidum) y eso explica tales cambios de comportamiento y juicio, pero también deja entrever aquella lucidez remanente con la exposición de sus coplas. Un caso dramático en la historia de la literatura fueron los episodios explosivos de delirio de Guy de Maupassant provocados por la Sífilis terciaria.

El antecedente más lejano de una tesis con una mirada sensible al ser humano es la Isla de Sajalin de Anton Chekhov, que descubre la vida y miserias humanas en una colonia penal rusa cerca de la Siberia, una isla cercana al Japón. Aquella tesis fue rechazada por ser “muy social”.

Entiendo que la tesis del Dr. Encinas no fue rechazada y muestra aquella sensibilidad humana de los médicos antiguos del pasado. Una mirada que por el apego a parámetros científicos no deberíamos dejar.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Sobre los servidores hospitalarios


 
Leyendo el libro Mi Hospital de Víctor Alzamora Castro, uno de los profesores que vivieron la crisis que provocó el cisma de la Facultad de Medicina de San Fernando en 1961. El Dr. Alzamora fue uno de los ideólogos de la Unión Médica de Docentes Cayetano Heredia que luego dio lugar a la universidad del mismo nombre. Murió prematuramente de un infarto cardiaco a los 47 años justo la noche que se firmaba el acta de fundación de la entonces nueva asociación docente. Fue cardiólogo y en sus últimos años se dedicó a investigar en los archivos de la Beneficencia Pública de Lima. De esos archivos y la experiencia personal salió Mi Hospital, con datos relevantes como el que a continuación describo:

Los cuidadores de enfermos de mayor jerarquía, aunque no eran los mejor pagados, fueron los “topiqueros”, llamados así porque aplicaban tópicos. A éstos les seguían los “barchilones”, trabajadores anónimos que prestaban a los enfermos los servicios más humildes. Vale la pena mencionar el origen del apelativo “barchilón”. En el siglo XVI vivió en el Perú don Pedro Hernández Barchilón, español caritativo que dedicó su vida al cuidado de los enfermos. La palabra “barchilón” no debería ser nunca olvidada ni olvidada de nuestro léxico hospitalario y de ella podemos estar justamente orgullosos…

Se cuenta además que nuestro San Martín de Porras era un “barchilón” que trabajaba en el Convento de Santo Domingo y asiduo visitante del Real Hospital san Andrés. “Martín fue empleado de botica, barbero y experto sacamuelas; aprendió el arte de colocar sanguijuelas para hacer sangrías y llegó a ser hábil flebotomista”

Como en todo orden de cosas los barchilones podían ser buenos o malos y fueron dejándose de lado con la aparición de la Escuela mixta de Nurses y enfermeros en 1915. Sin embargo, el apelativo continuó por muchos años.

Lamentablemente esta palabra con los años adquirió una connotación peyorativa y dejó de ser usada. Aún persiste el vocablo en la memoria y dicción de nuestros padres pero hoy casi ni se escucha en los hospitales. A “barchilón” siguió “auxiliar” que rápidamente se convirtió en “técnico”, que es la palabra de uso común actualmente.

Un apelativo peruano que se extendió por toda la América hispana y hasta se menciona en las Tradiciones Peruanas de don Ricardo Palma.

Un ejemplo sobre el nacimiento y caída de algunas palabras.