miércoles, 17 de julio de 2013

Simplemente Eguren


Hace una semana se emitió un programa sobre la vida de José María Eguren (1874-1942) que estoy seguro muy pocos vieron. Eguren, enfermizo, con mundo lírico rodeado de miniaturas y fantasías, no solo escribía poemas sino que pintaba minúsculos paisajes y retratos con acuarelas.  Vivió en Barranco, recluido en ese balneario alejado de la ciudad pero centro intelectual de la belle epoque. Desde allí, esa minúscula patria insular, Eguren dibujaba con palabras sus poemas. A su muerte, algunos de sus poemas fueron publicados por José Carlos Mariátegui en un número conmemorativo de la revista Amauta quien reivindica su notable aporte a la poesía peruana. Una obra que actualmente está algo olvidada. Por eso quiero recordar este poema dueño de una dinámica y dulzura extraordinarias:
 

Los Reyes Rojos
 
Desde la aurora
combaten dos reyes rojos,
con lanza de oro.
 
Por verde bosque
y en los purpurinos cerros
vibra su ceño.
 
Falcones reyes
batallan en lejanías
de oro azulinas.

Por la luz cadmio
airadas se ven pequeñas
sus formas negras.
 
Viene la noche
y firmes combaten foscos
los reyes rojos.
 
Qué habrá querido decir José María, algunos especulan que eran rayos en el cielo. Yo me atrevo a decir, con cargo a cometer un disparate poético, que los reyes rojos serían algo más cercano como un par de agitados e infatigables colibríes transitando del alba al atardecer entre las buganvilias, ficus y demás flores de aquel barranco bohemio de inicios del siglo XX

No hay comentarios.: