viernes, 7 de noviembre de 2008

Herniación Cerebral


Era miércoles cerca de las siete de la mañana. Los Weiss perciben un movimiento inusual en los pasillos del cuarto de Scotty. Ha llegado el doctor Francis con un neurólogo, consideran tomar nuevas placas. Por primera vez se habla de la posibilidad de una operación.


¿Qué ha ocurrido con Scotty? Ciertamente la posibilidad inicial de una Contusión Cerebral, es decir un trauma sin daño estructural, ha sido descartada, el niño nunca salió del coma. Las contusiones producen una alteración transitoria del estado mental, incluso una ligera amnesia, pero la recuperación es rápida y completa.


Scotty habría sufrido un Trauma Encefalocraneano Severo, con un hematoma intracraneal, ya que no existe la evidencia de una fractura de cráneo externa o de su base (la que se expresaría con un sangrado timpánico o en las órbitas oculares). Una posibilidad es la de un hematoma epidural que ha ido creciendo lentamente. Existen además zonas ciegas en el cerebro una de ellas es la Cerebelar, un seguimiento cercano de las tomografías cerebrales hubiese ayudado. Un hematoma intracraneal puede crecer y ocupar volumen a expensas de la masa encefálica. Al ser un espacio cerrado, la zona inferior del cerebro tiende a salir por el único agujero disponible: el foramen magnum.

Lo que se provoca es una herniación cerebral, y una de las primeras estructuras que se dañan son los centros autónomos que regulan el pulso y la respiración

El niño había abierto los ojos, cerrándolos de nuevo. Volvió a abrirlos. Durante un momento sus ojos miraron al frente, luego se movieron despacio sobre las órbitas hasta fijarse en Howard y Ann para luego desviarse otra vez...El niño los miró, pero sin dar muestras de reconocerlos. Luego se le abrió la boca, se le cerraron los ojos y gritó hasta que no le quedaron aire en los pulmones. Entonces su rostro pareció relajarse y suavizarse...
Era una oclusión oculta, un caso en un millón. Pero para los Weiss, Scotty era uno entre la humanidad entera.

5 comentarios:

Carlos B. dijo...

Hola Aldo,

leo con gusto lo que publicas en el blog.

Hoy en la tarde, por casualidad, he leído en la biblioteca sobre los diferentes grados de trauma encefalocraneano. Ahora, por la noche, en pos de recuperar la lectura de algunos textos que publicaste en el blog hace algunos años, cuando yo todavía lo desconocía, me encuentro con este texto.

El segundo párrafo me confunde: según lo que leí hoy, la descripción allí contenida corresponde a una conmoción, no a una contusión cerebral. ¿Es cierto? ¿O lo he entendido mal?

Un saludo hasta Lima y mucha energía para tí con los textos que esperan ser leídos -o escritos- en las próximas semanas calurosas (y, por qué no, cálidas)

Carlos

Anónimo dijo...

Esto es de Carver. Al menos estaría bien aclarar la cita.

Montse dijo...

si fue sin querer, me disculpo, pero una persona, profesional como usted parece serlo, dudo mucho que no se hubiera dado cuenta de no citar al autor; además, siendo que parece gustarle escribir y saber algo de autores

Aldo Vivar dijo...

Gracias por tu comentario, la cita a Carver ya está hecha previamente en el post A Sall Good Thing, el presente post es una secuencia que deriva del previo.

Monica Alvarez dijo...

Leì esta historia realmente muy emotiva , llore mucho , y quede con la sensación que los médicos hicieron muy poco y no tuvieron la agilidad y experticia para ayudar más ya que siempre decían que el niño despertaría pronto y que no estaba en coma .