sábado, 6 de marzo de 2010

The Hurt Locker







Es mi apuesta contra Avatar, que me resisto a verla y creo que conociéndome no lo haré.



Es Bagdad, territorio de ocupación de las fuerzas aliadas. Es el terror incrustado en cada minuto de la vida, la tensión constante de una mina reventando a la vuelta de la esquina.



Un robot explora la existencia de minas fuera del Green Area de Bagdad, minutos antes hemos leído que el ímpetu de la batalla es tan potente que provoca adición, la droga es una droga. Minutos después muere el jefe de la compañía por una detonación inducida desde un celular.



El reemplazo es William James, experimentado y obsesionado con la desactivación de bombas. Nada lo detiene, es impulsado por su adicción al peligro y coloca a sus colegas de la Compañía Bravo en peligro constante.



Tiene una cualidad escalofriante para desactivar las bombas mas complejas y crueles, pero puede conmoverse con el uso de niños bomba y termina de quebrarse con la explosión, de una bomba que no logra desactivar, de un suicida arrepentido.


La vida en esa zona depende de los cables del detonador, es un hilo tenso y tenue, que a la larga no tiene valor y que no sabemos si existirá esa capacidad para trascender mas allá de la muerte.



La misión de James llega a su fin y regresa a casa a reencontrarse con su familia, con su hijo, aún infante, lo único que ama y continuación de su vida. Desconcertado de su vida de civil, no sabiendo que cereal escoger en una gigante estantería de supermercado, él que puede escoger desactivar el dispositivo apropiado, decide enlistarse nuevamente hacia Irak, caminar hacia su destino, la desactivación de bombas y la salvación de otros hombres y acaso la suya propia

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