viernes, 20 de agosto de 2010

Excavadores de Tumbas


Desde niño he tenido fascinación por los libros. Leía de la biblioteca familiar y cuanta tuviera al alcance. Hoy que puedo comprarlos y armar la propia he construido una biblioteca de múltiples temas y de múltiples fuentes. Consigo sobre todo libros nuevos, pero también de segunda mano. Esto último me ha hecho reflexionar sobre lo que sucede con aquellas bibliotecas personales cuando el dueño deja de existir.

Las alternativas son múltiples, se heredan, se donan, se venden o hasta se canibalizan. Mi primer recuerdo de ello vine de la época del colegio. Para hacer una tarea de Filosofía trabajé una revisión en la enorme biblioteca en casa de un amigo, cuyo padre, un profesor de Humanidades, había muerto prematuramente tiempo atrás. Hasta ahora recuerdo fragmentos de tales lecturas. Por analogía recuerdo también la primera vez que supe sobre Séneca, en la biblioteca de uno de mis tíos, ahora fallecido y del que no tengo idea que fue de sus libros.

Repaso estos recuerdos ahora que visito de manera fortuita las tenebrosas galerías de venta de libros viejos ubicadas entre los jirones Quilca y Camaná. Un olor acre a humedad traspasa el ambiente y a pesar que visito estos cascarones de día, un escenario polvoriento y casi fantasmal se dibuja ante mis ojos.

Pero tal sensación se desvanece una vez que me veo abducido sea por los títulos o sea por el contenido de aquellos libros. Algunos pulcramente cuidados, otros gangrenados por los hongos o las polillas. Sin embargo, las letras y los grabados permanecen allí incólumes ante el paso del tiempo y ante sus eventuales guardianes. Están allí para seguir ilustrando, para seguir deleitando, para ejercer una hipnosis literaria.

Sólo me detiene ver mis dedos oscurecidos por el hollín depositado gracias a la densidad vehicular de las calles del Centro o cuando mi alergia me pide salir de allí.

He conseguido en visitas sucesivas, ya que la búsqueda de libros funciona en mí como potente droga adictiva, una Antología de Poesía Latinoamericana de inicios del Siglo XX, un estudio sobre Dante, la Norton Anthology of Western Literature en un solo volumen, un tratado sobre las Aguas Termales de Arequipa y otro sobre Microbiología de los alimentos (con secretos sobre vinos, quesos y el chucrut), y hasta un libro con las biografías de Médicos famosos, entre otras reliquias.

Estos libros, que ya están en mi casa -su nueva casa-, han sido sometidos a un periodo de cuarentena con un tratamiento contra las plagas. Se quedarán allí solo esperando que tenga el tiempo necesario para leerlos.

Y como el destino siempre juega en carambola, abro la primera página de Prosas Apátridas y me encuentro con esto:


¡Cuántos libros, Dios mío y que poco tiempo y a veces que pocas ganas de leerlos! Mi propia biblioteca, donde antes cada libro que ingresaba era previamente leído y digerido, se va plagando de libros parásitos, que llegan allí muchas veces no se sabe como y que por un fenómeno de imantación y de aglutinación contribuyen a cimentar la montaña de lo ilegible y, entre estos libros, perdidos, los que yo he escrito. No digo en cien años, en diez, en veinte ¡¿que quedará de todo esto?!

lunes, 26 de julio de 2010

Desde la Feria del Libro 2010


Luego de la Fiebre del Mundial y las evaluaciones finales en la Universidad, regreso con los posts.
Extraña es esta Feria del Libro 2010. Como es mi costumbre, siempre voy el día de inauguración para aprovechar las novedades, ya que ahora llegan a cuentagotas, se corre el riesgo de no encontrarlas.

Primera novedad, la entrada cuesta 2 soles, que si bien puede no ser un obstáculo para algunos y hasta puede ser irrisorio es una incomodidad que he escuchado de no pocas personas. Segunda novedad, el horario de exposición, cierra a las 9:30 pm abre a la 1pm incluso los fines de semana, que muchos bibliófilos aprovechábamos para llegar temprano y luego tener el día libre. Tercera novedad, no hay zona de parqueo, arréglese como pueda.

Algunas incomodidades de instalación, el primer día no había servicio de cobro a través de tarjeta de débito POS, sin cajeros automáticos en el vecindario, las ventas debieron de ser pocas. Por otro lado, algunos expositores se quejaron que sólo había 6 baños portátiles para toda la feria.

De las novedades literarias, salvo los best Sellers tipo Amanecer y los libros de autoayuda que inundan la mayoría de stands, no he visto algo que me deslumbre. Pero yo soy un caso atípico, vivo casi al día con las novedades literarias antes de la feria. En este caso mis novedades están en otras áreas como Historia, Filosofía, Ciencias, Historia Natural. Aquí mis recomendaciones de visita:

1. Fondo de Cultura Económica, llegó con un lote interesante con clásicos como Fausto de Goethe, Cuentos de Chejov (con prólogo de Sergio Pitol) a poco más de 20 soles. Un libro muy interesante para mí fue Ojos Imperiales, interesante estudio sobre los libros de viajes. Además el FCE tiene una interesante colección sobre Ciencia para Todos.


2. Océano, lo más saltante es que tiene descuentos del 30% en todos sus títulos. Una buena colección de Compactos, Panorama de Narrativas, Ensayos, algunos títulos de la nueva colección Otra Vuelta de Tuerca, todos de Anagrama, También se puede buscar buenas novelas del sello Salamandra. El lote de novedades no llega aún, pero se esperaba para esta semana.


3. Santillana, ha lanzado su best seller Jaime Bayly, que no leeré pero lo pongo para los interesados. Tiene como novedades y presentaciones: Los vivos y los muertos de Edmundo Paz Soldán que presentó el sábado, así como Correr el Tupido Velo de Pilar Donoso, una biografía de su padre José Donoso. Finalmente una curiosidad un cuento en comic de Daniel Alarcón dibujado por Shila Alvarado. Tiene 20% de descuento y una zona de 50%


4. Planeta, con dos buques insignia, las nuevas novelas de Enrique Vila Matas, Dublinesca, y Alonso Cueto, La Venganza del Silencio. A rebuscar algunas joyas en Seix Barral o Emecé. Hay descuentos.


5. La Familia, con reposiciones de Murakami y Mankell. Lo interesante de este stand es sumergirse en los títulos de Alianza Editorial, una enormidad, siempre se obtiene una joya. Yo me llevé un libro sobre los Filósofos Pre Socráticos. Regresaré por más. Están con el 10% de descuento.


6. Importaciones Riguse, no defrauda feria tras feria. A armarse de paciencia y escarbar tras los lotes, allí se puede encontrar Triste Vida de Chi Li por 15 soles y otros títulos de Belacqua. Siempre hay Borges y Bioy, así como clásicos policiales a menos de 10 soles. Allí compré una edición tapa dura de Tierra Baldía de TS Elliott a 8 soles.


7. Crisol, la novedad es el Manual de Nueva Gramática Española, comprarlo allí que todo el stand tiene 20% de descuento.


8. Ibero, explorar la colección de Cátedra y Libros de Bolsillo, están con descuento. Una pena, al parecer no tendrán Verano de Coetze para la Feria, se agotó antes el pequeñísimo lote que trajeron, no han asegurado nada.


9. Universidades, siempre hay textos interesantes con precios de feria. Entre los que destacan, el de la PUCP, a mi parecer el más interesante, a explorar Historia, Antropología, Psicología, Derecho y Literatura, a buscar ofertas allí. Le siguen el de la UNMSM que es muy variado y el de la Pacífico, que es más enfocado a temas específicos. El de la USMP está centrado en Gastronomía.


10. El Fondo Editorial del Congreso, para los interesados en temas nacionales. Ha salido un libro reciente sobre San Martín.


11. País invitado, este año es Ecuador, lamentablemente se conoce poco de su literatura y no pudo hacer ninguna recomendación. Entre los otros darse una vuelta por el Chile, desde que fue país invitado hace 3 años mantiene un stand grande y bien surtido, se puede encontrar verdaderas joyas en distintas disciplinas, sólo que tienen que apurarse, traen sólo uno o dos ejemplares, si le gusta cómprelo al toque.


12. Instituto de Estudios Peruanos, uno de mis favoritos no literarios. Compré Muerte y Conversión en los Andes, un estudio sobre creencias acerca de la muerte, evangelización y creación de hospitales en la Colonia, entre ellos el mío. Hay un manual sobre la Invención de la Cocaína, con datos históricos interesantes y otros textos sobre Política y Ciencias sociales.


13. Peisa y Norma, parecen estancados en el tiempo. No hay novedades en el horizonte


14. Editoriales independientes, destaca Estruendomudo y uno de sus últimos lanzamientos, la nueva novela de Luis Hernán Castañeda.

Éstas no son recomendaciones definitivas, y como la Feria está en curso, seguiré posteando sobre ella. No dejen de ir.

Continuará…
En la Foto: Parque de los Próceres en su versión original, las instalaciones de la FIL Lima están alrededor y dentro del monumento.

miércoles, 2 de junio de 2010

¿Familias Felices?


Todos somos iguales pero algunos somos mas iguales que otros, una frase utilizada para justificar las barreras sociales que determinadas familias colocan como barricadas alrededor suyo y que se puede aplicar a la familia Hesse, leit motiv de la última novela de Alonso Cueto.

La Venganza del Silencio está contada desde la voz narrativa de Antonio Hesse, quien en la adolescencia queda huérfano en un accidente que no se nos esclarece al principio. Desde entonces pasa a ser adoptado por la familia, la cual está controlada por el tronco matriarcal que representa Adriana Hesse.


Mi tía Adriana tenía un rostro angular, hecho de una superficie de porcelana. Su pelo rubio, alineado en hebras gruesas, estaba ajustado en un molde, como una aureola dura, alrededor de la cabeza. Sus facciones convergían alrededor de unos ojos de acero. Recuerdo haber pensado que su rostro era el mapa de una pasión que subordinaba a todas las otras: la pasión por el orden. Todo parecía organizarse en su cuerpo alto y proporcionado que daba una sensación extraña de impenetrable armonía.


La familia Hesse es un clan, heredado y manejado por Adriana, depositaria de un legado que tiene que controlar con mano de hierro, aplastando disidencias y cortando por lo sano, todo esto acompañado de una provisión de armonía. Es una aduana implacable de las motivaciones personales y de los escapes terrenales del alma humana. Es un filtro necesario que mantiene la hegemonía totalizadora familiar. No es gratuito entonces que los Hesse sean dueños de un banco, imagen de fortaleza, abundancia y estabilidad. Para la tía Adriana manejar una institución financiera y su familia es lo mismo.

Si bien la historia acompaña el recorrido vital de Antonio, trazado acaso desde antes de nacer, es una saga familiar, que demuestra, entre otras cosas que la disciplina, la organización y la constancia proveen de estabilidad y orden pero no dan amor. Que ninguna pasión puede subordinar a otra explica porque el esposo de Adriana termina muerto, y que esas pasiones no conocen de convencionalismos impuestos desde una jerarquía. Primera moraleja: la sumisión total significa la extirpación de instintos naturales.

La muerte del tío Adolfo, rompe el orden narrativo precedente, dedicado a dibujar la estructura familiar y su orden de jerarquías y funciones, así como los vasos comunicantes con la servidumbre. Luego del asesinato tenuemente aparecen las manos del tramoyista (o tramoyistas) que mueven los engranajes familiares. El aparente orden familiar está lleno de intrigas, palabras no dichas y verdades encerradas bajo el prestigio.

Por eso que para las familias endogámicas, como las de los Hesse, el ingreso de un forastero social es penalizado. Si ocurriera, como ocurre realmente en la novela, existen algunas alternativas: deberá den ser extirpado, hasta de manera cruenta si fuera necesario, o en el caso más benigno el recién llegado deberá de aceptar su lugar y rol y a partir de entonces ejecutarlo con disciplina y constancia. Por eso, la relación entre Antonio y su prima Sonia, es atenuada bajo la premisa de mantener el orden establecido.

Cualquier alteración del delicado equilibrio del clan, logrado a costa de un sacrificio que alguien tiene que asumir, en este caso Adriana, es vista como una amenaza y no como un cambio necesario en la evolución natural de las cosas. Por eso la inflexión argumental que significa la muerte de Antonio, sorprende a la familia en la superficie de los hechos pero no en su esencia. Como se puede ver en los capítulos posteriores, los miembros del clan hubiesen querido una salida menos traumática, pero los accidentes pasan. El tío Adolfo, en la búsqueda de su propia felicidad, cometió el error de suponer que engañaría al orden. Y fue derrotado. En tal situación no valen los dramas, solo volver a ordenarse. Como en las fotos familiares que custodian el honor de la familia Hesse, todos deben de acomodarse y sonreír para el público y la posteridad.


Las familias son instituciones que aspiran a prosperar a veces a costa de la sociedad, me dijo una vez mi tío Adolfo. Son árboles que crecen para extender sus ramas. Adquieren sus fuerzas de unas raíces antiguas y profundas, y se expanden, tratando de arrebatar el aire y el agua del resto del mundo. Esas ramas cobijan a los suyos, y mientras más frondosas y grandes sean, hay lugar para más personas bajo su protección. Pero solo los miembros de la familia pueden estar allí. “La familia es una conspiración contra el mundo” concluyó.


El único que parece sorprendido, herido y engañado es Antonio Hesse, un personaje inicialmente ingenuo, seguro de su entorno, su rol y su futuro hasta que decide investigar la muerte del tío Antonio. Al igual que en la Hora Azul, tenemos un personaje que va tras las huellas de una figura paterna perdida. En su búsqueda hay algo de remordimiento, algo de ira y algo de curiosidad malsana. Ya que Antonio reprochó malamente desde la esquina de su inexperiencia las actividades del tío y en la narración se vislumbra una soterrada atracción erótica de Antonio hacia la hija del chofer de la familia.

En la pesquisa de Antonio se cruzan los argumentos y personajes propios de una trama policial: un detective, sus propios familiares, parte de la servidumbre familiar. Cuando Antonio termina de juntar las piezas, las limpia de las impurezas de las intrigas y pruebas falsas sembradas, desentraña la verdad del asesinato. Pero eso que podría ser el fin en sí mismo se diluye cuando, por serendipia, descubre el verdadero y oscuro engranaje que mantiene en orden a su familia. Una revelación que acaso, como la historia del matrimonio de sus propios padres, que también descubre en el camino, hubiese querido no saber.


Creo que el viaje más largo, el más agotador, el que en peor estado dejó los músculos de mis piernas, fue el que hice esa noche por las escaleras al segundo piso de mi casa.

Con el develamiento de la verdad la narración se coloca en una encrucijada. Con el remezón de los cimientos familiares, Antonio se cuestiona su presencia en la casa matriz, hecho que se resuelve con el rescate emocional que le provee su prima Sonia, es decir la familia nutricia salvando a uno de sus integrantes. Para Adriana, si no estará pagando la audacia de casarse con alguien que no era de su clase y, además, cuestionarse una vida pegada a sus principios, de llevar a cabo la actuación magistral pero infeliz de una ficción, no de vivir para buscar una felicidad simple y terrenal, sino de vivir para mantener una imagen socialmente correcta, como se dice en la aparente carta que le escribió el tío Adolfo antes de morir:


Tú has sido eso para mí Adriana: una roca, un puerto, un centro. La eternidad, la constancia, la seguridad. En este mundo tan cambiante, tu has sido lo permanente.

Las personas pasan, las familias quedan manteniendo su propio orden parece decir la novela. De las personas solo quedan las fotos y las ficciones que construyen los que llegan detrás, pero cabría preguntarse si la frase aquella de “Todas las familias felices se parecen” no esconde un grado de desgracia en los lazos familiares, que no vemos directamente pero que alguien carga con estoicismo.

La Venganza del Silencio nos da una moraleja de cómo las pasiones no pueden subordinarse hasta silenciarlas sino que deben aprender a modularse. Es una moraleja además del poder de la ficción que utilizan algunas personas para soslayar las desventuras de la vida misma.

martes, 1 de junio de 2010

Realidades Vicariantes


Con Estrella Distante de Roberto Bolaño tengo una deuda, la estaba leyendo cuando sobrevino el terremoto en Chile. La terminé de leer cuando nos enteramos de la tragedia del tsunami, la remoción de escombros y las reacciones humanas ante la desolación. La reseña que preparaba quedó a medias. Hasta hoy.

Según Bolaño, Estrella Distante es una ampliación del último capítulo de Literatura Nazi en América, donde funcionaba como un anticlímax. Ese capítulo es el germen de la novela, una historia que creció hasta hacerse una compleja y delicada trama de historias personales engarzadas, desgarradas y escondidas dentro del drama social que fue el Golpe Militar de Pinochet.

La novela abre con la descripción de Alberto Ruiz Tagle, un alumno de talleres de poesía en Concepción, encuentros donde también se hablaba de política, revolución y lucha armada.Ruiz Tagle es un alumno muy particular y opuesto al promedio estudiantil. Carlos Wieder es un joven aviador de la FACH que tiene como costumbre escribir poemas en el aire piloteando un viejo avión de la Segunda Guerra. Wieder es un agente encubierto que se encarga de desaparecer supuestos militantes de izquierda a órdenes de los servicios secretos. Ruiz Tagle y Wieder son la misma persona.
Primero fue una sospecha, luego un descubrimiento al que llegaron el narrador personaje y sus amigos Bibiano y la Gorda, aprendices de poetas, al juntar sus pequeñas evidencias como naipes que se van tirando sobre la mesa en medio de un macabro juego de adivinanzas. Sin embargo para otros integrantes del taller, sobre todo mujeres seducidas por los encantos y educación de Ruiz Tagle, lo descubrieron en el instante mismo de la muerte.

La historia inicia con estas conjeturas y con el aplastamiento de las esperanzas de una sociedad, en especial la juventud universitaria, que ve como sus proyectos personales transmutan en paranoia, una sociedad que deviene en perseguida, torturada o desaparecida, o las tres cosas. Entramos a un juego de mascaras en los que presas y depredadores disfrazan sus realidades y a un estado de sitio emocional, desgarrador y cínico. Una fractura social posterior al Golpe de Estado, pero acaso incubada desde antes, que alcanza cual onda expansiva, a los que salieron de Chile. Una patria desde el exilio alcanzada por los largos tentáculos de la Dictadura o acercada a través de los recuerdos y afectos de los expatriados.

Pero también vemos la propaganda monolítica y triunfalista del poder, la cara impostada de una victoria excluyente. Un mundo de imágenes, de demostración de fuerza y de luchas intestinas por ganar favores de la cúpula. En medio de ellos está Wieder, el joven oficial apuesto, un eximio aviador que escribe poemas de humo en el cielo:


Sobre el aeródromo de Las Tencas, para un público compuesto por altos oficiales y hombres de negocios acompañados de sus respectivas familias – las hijas casaderas se morían por Wieder y las que ya estaban casadas se morían de tristeza- dibujó, justo pocos minutos antes de que la noche lo cubriera todo, una estrella, la estrella de nuestra bandera, rutilante y solitaria sobre el horizonte implacable.



Wieder, es la cara sonriente y avasalladora que representa a los esbirros del régimen, que posee una terrible y abominable combinación de opuestos, la de un militar cumpliendo sus deberes, hasta los más infames, con la precisión de un mecanismo relojero; un criminal que se presenta en sociedad escribiendo poesía en un cielo amenazado por una tormenta. Estrella distante se convierte así en una alegoría del Chile oscuro de la dictadura, campo abierto de una guerra fraticida. Y así una tarde frente a la oficialidad Wieder escribe en el aire el siguiente poema:



La muerte es amistad
La muerte es Chile
La muerte es responsabilidad
La muerte es amor
La muerte es crecimiento
La muerte es comunión
La muerte es limpieza
La muerte es mi corazón
Toma mi corazón



Wieder es un psicópata que más allá de las órdenes disfruta degollando a sus víctimas. Registra en fotografías su comunión insana con la muerte. Wieder mutila a culpables e inocentes sin piedad, con constancia. Su soberbia por las acciones acometidas, la que le impide un atisbo de empatía con el resto, lo lleva a montar una macabra exposición fotográfica sobre sus crímenes, no ourriendosele mejor idea que presentarla en una fiesta de oficiales. Pero hasta el lado oscuro tiene sus límites, a causa del develamiento de tales atrocidades Wieder es impedido de continuar sus actividades y separado de sus funciones.

A partir de esa noche las noticias sobre Carlos Wieder son confusas, contradictorias, su figura aparece y desaparece en la antología móvil de la
literatura chilena envuelto en brumas, se especula con su expulsión de la Fuerza
Aérea en un juicio nocturno y secreto al que él asistiría con su uniforme de gala aunque sus incondicionales preferían imaginárselo con un capote negro de cosaco, con monóculo y fumando en una larga boquilla de colmillo de elefante.
A partir de ese momento se conoce de Wieder a través de conjeturas, de ficciones creadas por los que se sintieron afectados por él, que ciertas o no que solo acrecientan su estela fantasmal. Se dice ya que tenía la cualidad camaleónica de insertarse en nuevos medios, funge de poeta, de crítico literario y hasta de camarógrafo de peliculas porno. Es en ese momento que regresa el personaje narrador de la novela, uno de los aprendice de poeta de Concepción, ahora habitante de la diáspora de chilenos exiliados a causa de la persecución de la dictadura. Nuestro narrador esta en España y conoce a un tal Abel Romero, un astuto pero olvidado ex policía con talento para las actividades detectivescas. Un par de exiliados, en añoranza de un Chile físico que ya los ha olvidado.

Abel Romero tiene un encargo, el de recuperar lo que se sabe de Wieder y de encontrarlo. A través de sus ejercicios de investigación y de lógica deduce que una pista certera es sumergirse en la exploración de revistas de literatura, entendiendo que escribir es una pulsión inacabable y que Wieder podrá cambiar de identidad pero no de costumbres. Y es en la lectura de centenares de fanzines literarios que el narrador personaje encuentra a Wieder agazapado tras un pseudónimo, descubre su filosofía de vida en un artículo sobre la necesidad del ejercicio de la poesía a cargo de los no-poetas, de cambiar todo desde sus cimientos, desde una virulenta y petardista vanguardia. Entonces comenta sus hallazgos a Abel Romero y van en busca de Wieder. al que ubican y llegan a encontrar en un café:



Parecía estar pasando una mala racha. Tenía la cara de los tipos que saben esperar sin perder los nervios o ponerse a soñar, desbocados. No parecía un poeta. No parecía un ex oficial de la Fuerza Aérea Chilena. No parecía un asesino de leyenda. No parecía el tipo que había volado a la Antártica para escribir un poema en el aire. Ni de lejos.


Romero y él estuvieron cerca de Wieder. Lo escudriñaron hasta asegurarse de su identidad. Salieron del lugar, pero a los pocos minutos Romero regresa solo a encararlo, acaso a ejecutar una venganza del pasado, una vendetta del silencio de los derrotados y desaparecidos o solamente para alcanzar una gloria personal. Minutos después de ese encuentro regresa Romero, tranquilo y llevando unos papeles bajo el brazo.

Estrella Distante es historia y alegoría a la vez. Una novela que narra los caminos divergentes, sinuosos y hasta encontrados de miembros de la sociedad chilena posterior al golpe de estado de 1973. Es a su vez una apología de la literatura vista como ficción y constancia, como creatividad y modo de vida.

Y el título es sorprendente por las múltiples implicancias: un Chile alejado, una patria ausente vista ya sea desde su propia geografía o desde el exilio. Una luminosidad parpadeante, inquietante y difícil de alcanzar como la literatura. Una personalidad brillante, lejana a causa de su maldad, incomprendida e incomprensible. Una ilusión que en lontananza es atractiva pero de cerca podría destruir ¿el poder? ¿Las utopías?

Quien sabe. Lo cierto es que Estrella Distante es una pieza de filigrana literaria, corta pero contundente.

jueves, 27 de mayo de 2010

El Mercurio Peruano




"La Historia necesita a veces del auxilio de la conjetura, y ésta debe ir siempre acompañada de un fino criterio..."

Esta nota fue publicada el 6 de Enero de 1791 en el Mercurio Peruano acerca de la Historia de la Hermandad de la Misericordia y el Hospital de la Caridad, embrión colonial del hospital donde actualmente trabajo.


Tengo en mi armario una edición facsimilar del Papel Periódico, como le llamaban entonces, editado por la Sociedad Amantes del País. Comencé la lectura en el entretiempo de las novelas y me encontré con dos sorpresas iniciales: la creación del hospital y con otra que detallo a continuación:


En días pasados una Negra bozal llamada Mariana, Esclava de cierta Señora principal de esta ciudad, parió un monstruo digno de la consideración de los Físicos, y admiración de los curiosos. carecía enteramente de cerebro, por que cortada la cabeza desde las cejas hasta la mitad del hueso occipital, le faltaban el coronal, los parietales, y aún la médula, de que no había rastro : Solo se reconocía una leve membrana que cubría todo el espacio : las cejas y los ojos estaban como tirados de la membrana misma, que los hacía extremadamente espantosos. Tenía asimismo las orejas circulares, confundidas las ternillas y el órgano del oído, en cuyo lugar se veía sustituída como pequeña teta. Finalmente venía con los dos sexos: el viril situado debaxo del cordón umbilical, y casi confundiéndose con él, y el otro en su sitio natural.


Digannos los sectarios de Cartesío y demás Filósofos que suponen el cerebro seno del Alma. ¿dónde residió ésta desde el instante en que se animó aquel feto? Y explíquennos los fisiológicos ¿de que arte se valió la Naturaleza para dar el incremento regular a un Niño, faltando órganos tan precisos aun para sostener la vitalidad?

He respetado la redacción original y he tenido que recurrir al diccionario para averiguar el significado de bozal (sin domar), ternilla (cartílago) y cartesio (nombre latinizado de René Descartes).
Preguntas dramáticas leídas desde hoy, para una sociedad donde lo inexplicable era símil de oscuridad e intención maligna, en la cual además no todos los seres humanos tenían igual significado.

martes, 25 de mayo de 2010

Radar confuso




Emitir señales equívocas puede ser una acto voluntario o inconsciente. Cada mañana atravieso los jardines del hospital con un libro en la mano. Usualmente, el libro no es de Medicina, por días es una novela, un libro de cuentos, ensayos y en momentos extremos poesía.

Para muchos puede saber a pose, a otros confusión, la verdad es que me tiene sin cuidado. Leer es un hábito infatigable para mí. Reconozco que la lectura de ciencia está guiada por pulsiones prácticas, por necesidades inmediatas. En cambio, con la Literatura siempre hay un atractivo incesante, un texto puede transportarme a otras dimensiones que me da la distancia necesaria para entender mejor mi entorno y hacer como Ismael, navegar en un mar para evitar tirar los sombreros de los paseantes.

Esa costumbre de llevar además del estetoscopio un libro me ha traído gratas experiencias, una vez un alumno me preguntó que libro podría regalarle a una tía diagnosticada de una enfermedad terminal. Otros me han preguntado como elijo las obras que leo.

Allí me pusieron en aprietos, leo para cumplir con el ciclo de mi círculo de lecturas, leo para completar las obras de un autor determinado, para estar al día de las novedades y acaso, la que más me sorprendió al descubrirla, leo por rebote.

El rebote para mi es el llegar a un texto llevado por otro, ya sea por el tema, por el metatexto o por el estilo del autor.

Ahora por ejemplo, estoy leyendo a Henry James, jalado por la última novela de Alonso Cueto y hace unos meses leí a Roberto Bolaño jalado por la última novela de Rodrigo Fresán que reseñé el verano pasado.
Hoy me encuentro además en una encrucijada, terminada la lectura del Gran Gatsby, no sé ahora cual será mi próxima lectura, acaso deba empezar Moby Dick, continuar con Hamlet o retomar el Museo de la Inocencia.
¿alguna recomendación?

El Gran Gatsby


Los turbulentos años 20 vienen a mi memoria al leer El Gran Gatsby. Un paréntesis de ilusión entre guerras. Como toda novela clásica tiene tantas traducciones como ediciones a lo largo de todos los años posteriores a su publicación en 1925.

Resultado de una búsqueda electrónica conseguí la versión original, y me dediqúe a traducir el primer párrafo como un ejercicio literario:


En mis más jóvenes y vulnerables años mi padre me dio un consejo que ha estado dando vueltas en mi mente desde entonces.

“Cada vez que tengas ganas de criticar a alguien”- me dijo- “solo recuerda que toda la gente en este mundo no ha tenido las mismas ventajas que tú”.

No me dijo más, ya que siempre nuestra comunicación ha sido inusualmente discreta, pero comprendí que quería decir mucho más que eso. A causa de ello, soy propenso a reservarme todo juicio, un hábito que me ha revelado muchas cosas curiosas pero también me ha hecho víctima de no pocos pelmazos crónicos. Las personalidades anormales son rápidas para detectar y acercarse a esta cualidad cuando se hace visible en una persona normal, y así sucedió que en la universidad fui acusado injustamente de ser un político, ya que estaba al tanto de las secretas tristezas de hombres desconocidos y ordinarios. Muchas de las confidencias no fueron buscadas – con frecuencia fingía sueño, preocupación o una frivolidad hostil cuando presentía alguna señal inequívoca de que una revelación íntima asomaba en el horizonte; las revelaciones íntimas de los hombres jóvenes, o al menos los términos en los que las expresan, son remedos de otras y están deformadas por omisiones obvias. Reservarse un criterio es un asunto de infinita confianza. Aún tengo el leve temor de perder algo si olvido que, como mi padre me sugirió jactanciosamente, y que yo también repito jactanciosamente, el sentido primordial de las buenas costumbres es repartido de manera desigual al nacer.

Un delicado juego de discreción y desenfreno marca el ritmo de la novela, que refleja el pulso de una época que desde hoy se ve como un ensueño. Una época que la tengo cercana por dos razones: las historias que me contaba mi abuela, y una revelación reciente, mi padre me comentó hace poco que es la época en que le hubiese gustado vivir.