sábado, 29 de octubre de 2011

Feria del Libro Ricardo Palma





Puede sorprender ver a Ricardo Palma como un héroe de manga, pero a no confundirse la feria no es tecnológica, es de libros impresos. La feria ha sufrido un desplazamiento en el calendario, usualmente fechada las dos primeras semanas de diciembre, cuando hay un alto tráfico en Miraflores y muchos se disponen a regalar libros.




Pues esta es sobre todo una feria de saldos y remates, mas que de grandes novedades. Ya que la artillería pesada se descarga en la FIL del mes de julio. Aquí un repaso de lo que más me ha llamado de atención, sin un orden específico por si acaso:







La Familia: con 10% de descuento en sus títulos. Se puede encontrar todo Tusquets, sobre todo Murakami -a leer los dos primeros volúmenes de 1Q84- ya que la colección se completa el siguiente mes con el lanzamiento del volumen 3. Un repaso a su colección Fábulas de bolsillo no está mal. Además han traído un buen número de reediciones de la colección de bolsillo de Alianza Editorial, mejor diagramada y en mejor papel al precio de siempre. Si le gusta el arte, hay una remate de libros de pintores de Taschen a sólo 30 soles, una ganga.







Ministerio de Cultura: en especial dedicado a la arqueología. Se puede encontrar una edición fasimilar de los 7 Ensayos de la Realidad Peruana de JC mariátegui a solo 10 soles. A revisar los saldos en la parte inferior del armario, puede encontrar algunas sorpresas.



Alfaguara: con el backlist de siempre, si le falta un libro de la colección Vargas Llosa ésta es su oportunidad. El ruido de las cosas al caer, el último premio Alfaguara de Juan Gabriel Vasquez, sería una buena elección.



Norma: dedicado a libros de negocios y su coleción infantil. A pasar rápido.



Ibero: tiene remates, de repente encuentra Elegía de Roth a 20 soles. En los últimos días a agregado las Obras Completas de Borges con 15% de descuento. Hartas agendas para regalar. A buscar cosas interesantes en Mondadori, pero al parecer la artilleria pesada se quedó en las librerías. No ví libros de la editorial Cátedra.



SBS: Diccionarios español inglés Oxford a 35 soles. Algunas nouvelles en inglés a 10 soles. A escarbar, puede encontrar algo interesante.



Pontificia Universidad Católica del Perú: De lejos la mejor editorial universitaria, a pesar de la de mi alma mater. Las novedades, un libro sobre la Dialéctica y los volúmenes sobre la Tolerancia. Es bueno detenerse a explorar con cuidado sus anaqueles de Historia, Antropología y las Ediciones del Rectorado. Muy buenos descuentos, no desaprovechar.



Instituto de Estudios Peruanos: muy buenos libros sobre sociología. Al pasar por allí reclame su catálogo, vaya a toamr un café y escoja su favorito. precios de feria.



Fondo de Cultura Económica: Un imperdible. Un repaso por la Literatura, Filosofiía e Historia. hay un libro sobre las Alcobas famosas, coeditado entre el FCE y Siruela, muy interesante. Ha traído novedades sobre todo en Filosofía. Otros títulos de interés: lo publicado por el PNUD.



Universidad Nacional Mayor de San Marcos: con una actividad editorial reciente muy prometedora. Libros técnicos sobre Ciencias, Literarura, Historia y Filosofía. Reeedicones de la obra de Antonio Raimondi. A revisar su estante de remates, solo 5 soles.



Planeta: a no perderse Curson McCullers, compre sin revisar el Aliento del Cielo, no se arrepentirá. Puede revisar otros títulos de Seix Barral. Tiene una colección de bolsillo interesante, pero tiene que revisar con cuidado pues los armarios no tiene un orden temático.





Librerías de Viejo: Hay varias, La Casa del Libro Viejo, Ideal, el Aleph, Cultura Peruana. Siempre es bueno darles una mirada, aprovechando que el sol calienta el papel y espanta el olor a moho de algunos ejemplares. A revisar con paciencia, allí conseguí los viajes en Beagle de Charles Darwin a solo 10 soles.





Riguse y Ordecupe: abren el contenedor y entre libros sin sentido aparecen verdaderas joyas. A abrirse camino entre os compradores para revisar una a una las pilas de libros.



Fondo Editorial del Congreso: Las Obras completas o textos Esenciales de granes escritores o pensadores peruanos son su especialidad. ütil para el académico.

No olvidar una vuelta por las editoriales independientes sobre todo Estruendomudo y Mesa Redonda.


El gran ausente en esta feria: Océano, podrá encontrar los libros de Anagrama y Salamandra en algunos puestos, pero a armarse de paciencia para encontar lo que quiere.





Siempre están las presentaciones de novedades y encontrarse con los amigos escritores y sobre todo con los buenos lectores





En este fin de semana más puente, a sumergirse en los libros. Nos vemos ahí

jueves, 27 de octubre de 2011

Fragmentos de Melancolía




Ejercicios de texto para la novela:



Cerré la carta y se hizo un silencio atemporal. Imágenes borrosas vagaron por mi mente y una de ellas se hizo clara. Escenas de una película donde Alejandro Magno invadía un bosque en Asia: guerreros atacando a caballo con la feroz resistencia de un ejército que se defiende a lomo de elefante y que pronto devuelve el ataque. Carnicería humana con muertos atravesados por el bronce o aplastados por las bestias. Seres humanos luchando no ya por sus ideales sino solo para mantenerse vivos. Olor a sangre y tierra fresca. Pensé en los gritos de los combatientes, en el desgarro físico y los dramas individuales en la batalla. De pronto se mezclaron todas las emociones en mí: coraje, furia contenida, tristeza, frustración y desasosiego. Emociones sobrevivientes con sus heridas cicatrizando. Dramas cotidianos de caída y redención.

Pensé en las cicatrices del tiempo. Mis cicatrices. Aquellas que conseguí por vivir de acuerdo a mis principios y creencias, aplicando el viejo axioma de muero en mi ley, arropado en mi rebeldía e inconformismo casi incontrolados y siempre inveterados. Pensé en las veces en que me equivoqué, en que caí a pesar de tener la razón, en estrellarme a sabiendas contra muros infranqueables o de casi ser aplastado por elefantes corporativos. Recordé mi experiencia con personas que, como en aquella película quedaron regadas en el campo incierto y cruel de la vida. Algunas ya casi las olvidé, otras crecieron lejos pero en paralelo a mí, no juntas, no cerca, pero que funcionaron como punto de referencia, como estrellas distantes sobre un mar oscuro.

Y es que el pasado es un dios mitológico que adopta crueles y caprichosas formas. A veces transmutado en una pesada ancla, otras en poderosas alas. Todos tenemos uno que está allí para darnos la espesura de la experiencia vital. Ahora el mío apareció de pronto, rodeado de sus heraldos, abriéndose paso entre las frases de la carta, preguntas que sonaban a reproche, a temor inocente y a cariño soterrado. Una carta que esperó catorce años para ser escrita, invocando promesas inconclusas. Mi pasado, mi dios de las pequeñas y grandes cosas había tomado cuerpo esa noche en que el silencio se hacía más afilado a medida que pasaban los minutos.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Asañas de la Ygnorancia





Hoy se celebra en el Perú el Día de la Medicina, en conmemoración al fallecimiento de Daniel Alcides Carrión, quién inoculandose material obtenido de una tumoración verrucosa de una paciente con la llamada Verruga Peruana, reproduce en sí mismo unos días después todo el cuadro clínico de la Fiebre de La Oroya, cerrando así con el sacrificio de su propia vida un intenso debate acerca de la etiología y de la naturaleza clínica de una misma infección.



Veinte años despues, un 5 de Octubre también, Alberto Barton comunica en su discurso conmemorativo en la Unión Médica Fernandina, el descubrimiento de los cospúsculos endoglobulares que se observaban en los glóbulos rojos de pacientes con la Fiebre de la Oroya, lo que años más tarde quedaría como la Bartonella bacilliformis. bacteria causal de ambas formas clínicas.



La Medicina Peruana, desde los albores de su historia escrita está plagada de historias de triunfos y derrotas, de epidemias y epónimos que dejaron su impronta científica y sanitaria. Una tarea que comienza al menos desde los primeros médicos que llegaron con Pizarro y Almagro. Al carecer de escritura la medicina precolombina se pierde en la tradición oral y las escasas huellas de los utensilios y huacos que perduran para nuestras interpretaciones. La historia médica peruana se sigue escribiendo ahora en las publicaciones periódicas impresas o electrónicas.




Pero como soy irreverente, quiero conmemorar saliendo del lugar común y hablar de aquella medicina hipocrática y medieval, en una Lima Virreynal donde cohabitaban con cuadras de diferencia, Santa Rosa, San Martín de Porrres, Santo Toribio de Mogrovejo, San Francisco Solano y San Juan Macías. Al parecer las artes curativas de los médicos no eran bien vistas por todos los creyentes de la época, una ciudad mística y en olor a santidad, por no decir de la pestilencia de las acequias corrientes dentro de la ciudad amurallada.



Por eso quiero referime a las coplas de Juan del Valle y Caviedes, español que vivió en Lima en el último tercio del siglo XVII:




Dice el glorioso Doctor San Agustín en el libro la Ciudad de Dios, las siguientes palabras: "No está obligado el cristiano a llamar a médicos en sus enfermeddades porque es mas acertado fiar de Dios"




1. Del autor al santo






Copla



Dos veces para mí, santo

es Agustino discreto

una, por contra doctores

otra por santo estupendo


El Eclesiastico dice: "Dejará caer Dios al pecador en manos de un mal médico"



Poeta satírico y agudo observador de la realidad de entonces, donde ve la praxis médica Caviedes advierte malas artes. Este poeta diseca las imperfecciones sociales con su afilada pluma y nos regala a los médicos peruanos un poco de sus ácidas reflexiones que nos sirvan nuestro día, para seguir obrando por los caminos diseñados por las sagradas escrituras (llámese los textos fundamentales de la Medicina):





En cuantas partes dijere

Doctor el Libro, está atento

que allí has de leer verdugo,

aunque éste es un poco menos.

Donde dice practicante

leerás estoque en ello,

porque estoque o verduguillo

todo viene a ser lo mesmo.

Donde dijere receta

leerás con más fundamento

sentencia de muerte injusta

por culpa de mi dinero.







Yo que supe esta maldad
saqué luego aquel Quaderno
Asañas de la Ygnorancia
y le dije cata el verso
A otro vayas Doctor
de la muerte mensagero
la salud sea con él
le libre de tus yerros.
Y con tan santa oración
la salud le vino luego



lunes, 3 de octubre de 2011

Los Infinitos

Ahora que las nubes se diluyen por el sol de primavera, una traducción libre del primer parrafo de Los Infinitos de John Banville:







De las cosas que creamos para ellos y con las que podrían deleitarse, el amanecer es la que más funciona. Cuando la oscuridad se desvanece en el aire como suave y menudo humo y la luz se extiende lentamente desde el Este, entonces todos, a excepción de los humanos más miserables, comienzan a reponerse. Este es un espectáculo que nosotros los inmortales disfrutamos, una diaria resurrección mínima, y que con frecuencia nos reúne al borde de las murallas de las nubes para observar desde lo alto como despiertan nuestros pequeños para dar la bienvenida al nuevo día. Que silencio nos cae de pronto entonces, el silencio triste de nuestra envidia. De hecho, muchos de nuestros pequeños continúan durmiendo, sin dar importancia al encantador ardid matutino de nuestra prima Aurora. Pero existen siempre los insomnes, los inquietos patológicos, los no correspondidos en el amor desparramados en sus camas solitarias o, simplemente los madrugadores y atareados, con sus ejercicios y sus duchas frías, y, con sus pequeñas tazas recargadas de ambrosía negra. Así es, todos en mayor o menor medida presencian y reciben con alegría el amanecer, excepto los condenados a muerte, para quienes la primera luz será la última sobre la tierra.

viernes, 30 de septiembre de 2011

La Arqueología de la Clínica (o el Legado de Honorio Delgado)



Parece fácil pero no lo es, aprender las artes clínicas puede convertirse en una tarea de romanos. Un asunto de perseverancia. La idea fundamental es darle significado a toda la información que fluye de un paciente: datos importantes entremezclados con anécdotas, palabras inconexas, intenciones subconscientes o deliberadas. Dentro de todo ese magma debemos de obtener el detalle, sí aquel detalle del que hablaba Nabokov para darle forma a la enfermedad, para agarrar el diagnóstico por las orejas y no dejarlo ir.


El proceso diagnóstico entonces se parecería a la excavación de un arqueólogo, un hallazgo sucesivo de elementos que aparecen en capas. Algunos serán inútiles como los desechos comunes, pero una vez que encuentra algo valioso, el arqueólogo se detiene y pacientemente con una brocha comienza a limpiar la zona circundante hasta desenterrar por completo la pieza enterrada por los años.


Los clínicos no usamos brochas sólo nuestros sentidos, por eso es menester agudizarlos al máximo para ver y escuchar mas allá de lo evidente. Pero hay algo más importante. No basta tener los sentidos alerta, es imprescindible el conocimiento para darle valor a lo que percibimos. Como nos decía un viejo profesor: uno no ve lo que no conoce.


Honorio Delgado, hablando sobre Leibniz en El Médico, La Medicina y el Alma, menciona los temas de la percepción y la apercepción, la primera como la representación que hace el alma sobre las cosas del mundo exterior, tal como lo hace un espejo. En cambio, con la apercepción el sujeto se percata de las percepciones, tiene conciencia de las ideas y de las representaciones del mundo, es decir captura la esencia y el significado de lo que percibe.



Haciendo entonces un paralelo con los conceptos anteriores, la mirada clínica, entendida como la valoración completa de un paciente, debe tener una densidad de conocimientos y destrezas para lograr su cometido, de no ser así, el encuentro médico paciente deviene en una secuencia disparatada de eventos que poco ayudan al diagnóstico y peor aún al tratamiento de la enfermedad.


La mirada clínica depende entonces de la capacidad de que nuestras preguntas funcionen de manera indistinta como brocha, espátula y sacacorchos, así como de una observación acuciosa que desentrañe los signos que un cuerpo enfermo nos ofrece.


Pero después de todo esto viene acaso la labor más importante, la construcción de la historia clínica. La narrativa escrita que ordena el caos de información que es una anamnesis, palabra entendida como la recuperación de la memoria de enfermedad, con todos los saltos temporales y cajas chinas que uno puede encontrar en la narración oral del paciente, quien cuenta lo que puede, lo que quiere o lo que entiende, o todo junto. En la narrativa escrita, el clínico debe sujetarse a los hechos que tienen un significado trascendental para entender los procesos biológicos que llevaron a la enfermedad del paciente. Aquí los adjetivos e interpretaciones subjetivas sobran. Para tal fin, el médico debe tener una cultura literaria como lo sostiene Honorio Delgado en el libro antes mencionado:






"Obligado a aguzar la sindéresis, por la complejidad de los problemas que afronta, el médico necesita no solo pensar claro frente a los hechos y allende las doctrinas, sino formular debidamente sus juicios. De ahí el interés de buscar y cuidar la expresión precisa, de aplicar el término conveniente a cada concepto, a cada diferencia, a cada matiz del dato. Esto lo consigue solo con la cultura literaria, consagrando parte del escaso tiempo que le deja libre el tráfago de la acción, a la lectura de libros selectos."




En Medicina se cumple también eso de “Tutto, meno i fatti, e provisorio nella scienza”- Todo, menos los hechos son transitorios en la ciencia-, como lo dijo el clínico Murri, es decir la importancia cardinal de los hechos concretos. Pero aquí hay que hacer una saludable distinción como la que propuso Honorio Delgado, entre el pathos (dolencia) y el morbus (enfermedad), que a su vez se presta el término acuñado por Virchow.

Como me enseñaron mis profesores, uno trata enfermos y no enfermedades. Cada persona responde distinto (dolencia) frente a la misma enfermedad. Si bien importa todo lo que cuente el paciente y entenderlo como persona, es necesario separar lo accesorio de lo fundamental y trabajar en dos planos: el biológico, para curar el desbalance y el psicológico para recuperar a la persona sana o en el peor de los casos rehabilitarla.


Ya que como dijo Jaspers: “Los médicos están a la altura de su misión en la medida que son psiquiatras”

miércoles, 24 de agosto de 2011

Un año más



Existe en mi pequeña biblioteca un espacio dedicado a sus libros, el rincón Borges, limita al norte con Dante, y está al oeste de Shakespeare. Siempre que paso por aquellos territorios, me detengo un rato a hojear uno de su libros, que los tengo apretujados entre ediciones nuevas y ejemplares de libros de viejo, con el saludable riesgo de quedarme más tiempo del necesario atrapado por su narración intensa.



Confieso que cuando comencé a leer a Borges en mis años universitarios, confundía con facilidad extrema los linderos entre un dato real o uno inventado. Mis primeras lecturas no fueron en casa sino en la pequeña biblioteca personal del padre de una amiga. Con el tiempo no puedo decir que me gustaba más si ir a ver a una de ellas o quedarme leyendo un libro mientras la esperaba. Creo que finalmente eran ambas cosas.



De esas primeras lecturas a las que retomé desde la Escuela de Escritura Creativa hay una gran distancia literaria, muchas lecturas, aprendizajes y experiencias han modelado mi capacidad de lectura. El tiempo me ha hecho que aparezcan nuevas figuras literarias y filosóficas detrás del tapiz que forman sus palabras. Por tal motivo cada lectura para mí tiene el mismo efecto que tomar el agua fresca de una fuente durante una larga caminata bajo un día caluroso.



Ahora me queda más claro el brillo de su erudición y, como los intensos y variados fulgores de una joya, puedo distinguir en sus textos con mayor claridad sus momentos de realidad y ficción. Mi colección de sus libros no es completa ni pretende serlo pues no me alcanzaría el tiempo para terminarlas, aunque aprecio con ternura los nuevos volúmenes de sus obras completas.



Hace poco la lectura furtiva de uno de sus cuentos me regaló una epifanía: pude encontar el nombre que buscaba intensamente para la antología crítica de la obra de unos de mis profesores de clínica.



A 112 años de su nacimiento no me queda más que decir, Grande Borges, gracias una vez más.



viernes, 15 de julio de 2011

Al Maestro...





“La medicina es mi esposa y la Literatura mi amante, cuando quedo saciado con una paso la noche con otra. Se que esto es irregular, pero al margen de ello, ninguna de ellas pierde nada con mi infidelidad”




La vida está hecha de coincidencias, justo en la semana en que reviso con fruición documentos relativos a Chekhov, m tropiezo hoy con una fecha memorable.

Antón Pavlovich Chekhov, murió de tuberculosis pulmonar a los 44 años en Badenweiler (Alemania), luego de decir “No tomaba champagne desde hace mucho tiempo”, como en la bella narración que hizo Raymond Carver en “Tres Rosas Amarillas” y que recomiendo leer.

Como lo recuerda un amigo suyo y también escritor, Maxim Gorky, el ataúd que albergaba el cuerpo de Chekhov a Rusia fue transportado por un tren pintado de verde, con refrigeración y que tenía el rótulo exterior de “Ostras”. Al llegar a la estación de Fue enterrado en un día polvoriento y caluroso, con un séquito de casi cien personas, que inicialmente se confundió de muerto y siguió por error el ataúd del general Keller, percatándose de ello al escuchar una fanfarria militar.

Es difícil saber cuanto influyó una disciplina sobre la otra. Chekhov estudió Medicina en la Universidad de Moscú y comenzó a ejercer en Melikhovo, 80 km al sur. Luego viajó 8000 km al extremo de Liberia para vivir en la Isla de Sakhalin, una colonia penal de 10, 000 presos, donde realizó un censo, levantó estadísticas y describió las condiciones de degradación de la condición humana. Con tal información escribió una tesis que fue rechazada por el decano de la Escuela Médica de Moscú, cuyo nombre no pasó a la posteridad, por ser “demasiado sociológica”.

Los vasos comunicantes entre la medicina y literatura se multiplican como pequeños capilares en una infinita red nutricia. Es difícil diferenciarlos cuando un médico como él muestra una gran preocupación por la condición social de su paciente, de contagiarse del sufrimiento de sus enfermos, acaso por la misma extrema sensibilidad que lo llevó a escribir historias notables, de final abierto, de la vida común, donde sus personajes dicen lo que él acaso sentía como médico, por ejemplo el doctor Michael Astrov de la obra El Tío Vania:




Estoy de pie, desde la mañana a la noche, donde nunca tengo un momento de paz, y entonces cuando ya estoy bajo las sábanas y pienso si de repente me he equivocado con un paciente…




Por eso hoy, luego de pasar visita a mis pacientes, pienso en todo esto y me sumerjo en sus escritos como una forma de terapia.